
Este sistema marca tendencia por la disminución del tiempo de ejecución y costos que tendrá el proyecto. También se destaca gracias al cuidado en la reducción casi total de residuos que genera en el proceso de construcción.
El proceso de construcción de una casa 3D se resume principalmente en tres fases. La primera es el diseño, proceso en el cual por medio de softwares especializados en el modelado 3D utilizando la metodología BIM (Building Information Modeling), se diseña y desarrolla el modelo del proyecto a construir, teniendo las ventajas de poder analizar y verificar especialidades, medidas y cantidades en el modelo digital.
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La segunda fase consiste en la producción, es aquí cuando se crean los elementos previamente diseñados, por medio del uso de maquinarias especializadas que arman y desarrollan estos componentes. Por último, está el proceso de ensamble, etapa en la cual se unen todos los elementos creados por medio de encajes y sistemas de montaje prediseñado que otorga rapidez y exactitud en la ejecución.
Nicólas Naranjo, arquitecto de GHD y especialista en modelado 3D, comentó que “construir una casa 3D tiene muchas ventajas, dentro de las cuales destaca la reducción del tiempo de ejecución (30% menos aproximadamente); la reducción de costos que va a tener el proyecto (20% menos aproximadamente; la desaparición casi total de residuos que genera el proceso de construcción y/o montaje, que al ser procesos robotizados y digitalmente verificados previos a su ejecución, aseguran una alta calidad de entrega y prácticamente no tienen margen de error”.
En cuanto a sus materiales principalmente se utiliza el hormigón, el que combinado con armaduras de fierro previamente elaboradas, otorgan a los elementos que componen este proyecto, una mayor rigidez estructural, generando un alto estándar de calidad.