
El Índice de Precios al Consumidor (IPC) no registró variación durante junio, pero los gastos asociados a la vivienda continuaron aumentando. La división Vivienda y Servicios Básicos anotó un alza mensual de 0,4%, impulsada principalmente por el incremento en gastos comunes, suministro de agua y gas licuado, reflejando que el costo de habitar una vivienda sigue presionando el presupuesto de los hogares.
Por Tomás Rodríguez Botto
El Índice de Precios al Consumidor (IPC) registró una variación mensual de 0,0% en junio, acumulando un incremento de 2,8% en lo que va del año y de 4,3% en doce meses. Aunque el resultado refleja una estabilidad en el nivel general de precios, los gastos vinculados a la vivienda mantuvieron una trayectoria alcista durante el mes.
De acuerdo con el boletín publicado por el Instituto Nacional de Estadísticas (INE), la división Vivienda y Servicios Básicos aumentó 0,4% en junio, acumulando una variación de 1,9% en el año y de 4,3% en los últimos doce meses, situándose entre las categorías que contribuyeron positivamente al comportamiento del indicador.
Entre los productos y servicios que explicaron este resultado destacaron los gastos comunes, que registraron un alza mensual de 1,7%, el suministro de agua, con un incremento de 1,0%, y el gas licuado, que aumentó 1,7%. En tanto, el arriendo de vivienda presentó una variación de 0,1%, al igual que la electricidad, mientras algunos materiales para mantención y reparación de viviendas mostraron bajas durante el período.
El comportamiento de esta división evidencia que, aun cuando la inflación general se mantuvo estable durante junio, los gastos permanentes asociados a una vivienda continúan incrementándose. Se trata de desembolsos que forman parte del presupuesto mensual de propietarios y arrendatarios, especialmente en edificios y condominios donde los gastos comunes representan una parte relevante del costo de habitar.
En paralelo, la división Alimentos y Bebidas No Alcohólicas aumentó 0,8% durante el mes, impulsada principalmente por el alza del pan (4,5%) y de los quesos (2,1%), reforzando la presión sobre el gasto de los hogares.
La estabilidad del IPC en junio estuvo influida principalmente por la caída de la división Transporte, que retrocedió 1,3% debido al descenso de los combustibles para vehículos particulares.
La gasolina disminuyó 2,5%, mientras que el petróleo diésel cayó 8,0%, contribuyendo a compensar las alzas observadas en otras categorías de consumo, entre ellas vivienda y alimentos.
En total, ocho de las trece divisiones que conforman la canasta del IPC registraron aumentos durante junio, cuatro anotaron disminuciones y una permaneció sin variación, configurando un mes de inflación contenida, aunque con incrementos persistentes en gastos esenciales para los hogares, particularmente aquellos relacionados con la vivienda y los servicios básicos.