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26 julio, 2026 /

Estudio de Expectativas Inmobiliarias: solo 59% cree que es un buen momento para comprar una vivienda, la cifra más baja en un año

La proporción de personas que considera favorable adquirir una vivienda disminuyó un 10% en solo tres meses, según un estudio realizado entre potenciales compradores. Al mismo tiempo, aumentó la expectativa de nuevas alzas en los precios de las propiedades y persiste una visión menos favorable sobre el acceso al financiamiento hipotecario.

Por Tomás Rodríguez

La percepción de los potenciales compradores de viviendas registró un cambio significativo durante el segundo trimestre del año. Tras cuatro mediciones consecutivas al alza, disminuyó la proporción de personas que considera que este es un buen momento para comprar una propiedad, en un contexto marcado por expectativas de mayores precios, dificultades para acceder a financiamiento y un incremento en la presión financiera de los hogares.

Así lo revela la duodécima edición del Estudio de Expectativas Inmobiliarias y Educación Financiera de Enlace Inmobiliario, elaborado a partir de 671 encuestas aplicadas entre personas que cotizaron o realizaron una preaprobación para adquirir una vivienda entre junio de 2025 y junio de 2026.

El informe muestra que el porcentaje de encuestados que cree que actualmente es un buen momento para comprar una vivienda descendió desde 69% en la medición de marzo a 59% en junio, lo que representa una caída de 10 puntos porcentuales y devuelve el indicador a su nivel más bajo del último año.

A ello se suma un cambio en las expectativas respecto del comportamiento del mercado. Un 46% de los consultados estima que los precios de las viviendas aumentarán durante los próximos doce meses, cifra que corresponde al segundo incremento consecutivo y tres puntos porcentuales más que en la medición anterior.

Crédito hipotecario continúa limitando la compra

El estudio también evidencia que la percepción sobre el acceso al financiamiento continúa deteriorándose. Solo un 31% de los participantes considera que obtener un crédito hipotecario es alcanzable, porcentaje considerablemente inferior al 46% registrado en septiembre de 2025, cuando comenzó a implementarse el subsidio a la tasa hipotecaria.

En paralelo, las expectativas sobre la evolución de las tasas hipotecarias y de los requisitos exigidos por la banca se mantienen relativamente estables respecto de mediciones anteriores, sin variaciones relevantes.

Para Rodrigo Krebs, gerente de Marketing de Enlace Inmobiliario, el interés por adquirir una vivienda sigue presente, aunque actualmente enfrenta obstáculos que retrasan la decisión de compra. “Más que una caída del interés, es demanda contenida: gente que quiere comprar, pero espera mejores condiciones, más claridad sobre los beneficios o una situación financiera más ordenada”.

La compra para vivir sigue predominando

El análisis también muestra que la demanda continúa concentrándose en la adquisición de una primera vivienda. El 84,1% de quienes participaron en el estudio busca una propiedad para vivir, mientras que solo un 15,9% declara hacerlo con fines de inversión o como segunda vivienda. La proporción de compradores de primera vivienda aumentó respecto de la medición previa.

Asimismo, el uso de subsidios habitacionales mantiene una alta presencia entre quienes buscan comprar. Cerca de ocho de cada diez potenciales compradores consideran utilizar algún beneficio estatal, mientras disminuye el porcentaje de quienes señalan que no recurrirán a estos instrumentos.

Aumenta el estrés financiero de los potenciales compradores

Otro de los resultados que destaca el estudio es el aumento del estrés financiero asociado a los gastos de vivienda. La proporción de personas que declara un nivel alto o muy alto de estrés pasó de 19% en marzo a 32% en junio, el mayor incremento observado entre los indicadores analizados.

En paralelo, disminuyó el porcentaje de personas que destina un 20% o menos de sus ingresos a gastos asociados a la vivienda, lo que refleja una mayor presión sobre el presupuesto de los hogares. También cayó el nivel de confianza respecto del conocimiento financiero necesario para mejorar la evaluación crediticia ante la banca.

Krebs afirma que el principal cambio observado en esta medición es la relación entre el deterioro de las expectativas y el aumento del estrés financiero.

“Lo verdaderamente revelador no es solo la caída en la percepción de que es un buen momento para comprar. Es que se mueve en espejo con el estrés financiero. La demanda sigue existiendo, pero cada vez más personas dudan de poder concretar la compra. Cuando el optimismo baja y el estrés sube al mismo tiempo, el riesgo es que los potenciales compradores abandonen el proceso”.

 

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