
El balance actualizado de Senapred registra 13 fallecidos, siete desaparecidos, más de 2.200 damnificados y más de 63 mil personas aisladas. Los principales impactos se concentran en viviendas, infraestructura pública y sectores agrícolas.
Por Tomás Rodríiguez Botto
El sistema frontal que ha afectado a gran parte del país dejó hasta ahora 13 personas fallecidas, siete desaparecidas, 2.281 damnificados y 63.005 personas aisladas, según el último balance entregado por el Servicio Nacional de Prevención y Respuesta ante Desastres (Senapred).
La emergencia, que se extendió entre las regiones de Atacama y La Araucanía, también generó un importante impacto en infraestructura habitacional y productiva. De acuerdo con el reporte del organismo, se contabilizan 81 viviendas destruidas, 2.761 con daño mayor, 19.247 con daño menor y otras 1.771 que permanecen en evaluación. A esto se suman daños en caminos, puentes, redes eléctricas y sistemas de conectividad rural, especialmente en sectores donde las precipitaciones intensas y crecidas de cursos de agua provocaron cortes de servicios y dificultades de acceso.
En tanto, un catastro elaborado por la consultora Colliers estimó que las pérdidas asociadas al evento meteorológico alcanzarían aproximadamente los US$400 millones, considerando afectaciones en viviendas, infraestructura y actividad agrícola.
El análisis identificó impactos en superficies agrícolas sembradas con trigo, avena y cebada entre las regiones de Atacama y Biobío, debido a inundaciones prolongadas.
En las regiones de Atacama y Coquimbo, comunas como Huasco, Alto del Carmen, Combarbalá, Monte Patria e Illapel registraron daños en infraestructura de riego, incluyendo equipos, casetas, instalaciones eléctricas, tranques y canales, producto de crecidas de ríos, desbordes de esteros y activación de quebradas.
Además, entre Atacama y Biobío se reportaron daños en invernaderos y galpones utilizados para almacenamiento de forraje para animales, debido a ráfagas de viento que superaron los 100 kilómetros por hora en algunos sectores.
Rodrigo Gil, gerente del Área de Campos de Colliers, explicó que los daños en especies frutales fueron acotados debido al período de receso invernal de la mayoría de los cultivos.
“En cuanto a daños en especies frutales, este es más acotado y no son relevantes por estar la mayoría de las especies en receso invernal. Sin embargo, en cultivos de invierno como cítricos y paltos hemos catastrado algunos daños producto de las fuertes ráfagas de viento que han provocado caída de frutos en proceso de maduración en sectores más costeros de la Región de Valparaíso y O’Higgins”, señaló.
El ejecutivo agregó que “en la región de Coquimbo, los embalses La Paloma, Cogotí y Puclaro acumularon en conjunto más de 100 millones de metros cúbicos de agua, asegurando suministro para el sector agrícola y también para consumo humano por un período de 2 a 4 años”, indicó.
Desde Senapred informaron que los equipos de emergencia continúan desplegados en las zonas afectadas, mientras se mantiene el proceso de evaluación de daños y apoyo a las familias afectadas.