
Por: Alison Ramírez, CEO de Avance Inmobiliario.
Durante años se ha instalado un mito que desalienta a miles de personas, y es que para acceder a un crédito hipotecario necesitas ganar más de tres millones de pesos mensuales. Esta creencia no solo es equivocada, sino también profundamente limitante, especialmente para quienes sueñan con invertir en su primera propiedad.
Es cierto que el panorama ha cambiado desde la pandemia. Las tasas han variado, los requisitos son más estrictos, y el acceso al crédito puede parecer cuesta arriba. Pero eso no significa que esté reservado solo para altos ingresos. De hecho, con asesoría adecuada y una estrategia clara, es posible invertir con rentas mucho más accesibles.
Como experta inmobiliaria, he visto todos los días personas con ingresos desde un millón setecientos mil pesos mensuales que logran financiar propiedades de hasta 2.000 UF. ¿Cómo? Entendiendo el sistema, complementando rentas (con el cónyuge, un familiar o socio) y enfocándose en comunas con buena conectividad y potencial de plusvalía como Santiago Centro, Estación Central o Quinta Normal como inversión, ya que mantienen precios accesibles y pueden ser el trampolín para llegar a la vivienda familiar soñada en un futuro medio.
El problema no es solo económico, sino también informativo. La falta de educación financiera y el exceso de desinformación generan temor y parálisis. Muchas personas creen que invertir es un lujo, cuando en realidad puede ser una herramienta poderosa para construir patrimonio, incluso desde etapas tempranas de la vida laboral.
No se trata de comprar la propiedad soñada de inmediato. Se trata de dar el primer paso, de pensar estratégicamente y entender que la inversión inmobiliaria no es solo para unos pocos. Es posible y alcanzable, si sabes por dónde empezar. Hoy más que nunca es clave romper con estos mitos. Invertir está al alcance de más personas de las que creemos. Solo hay que informarse, planificar y atreverse.