
Por: Fernando Mandiola, Director de Carrera de Construcción Civil de UDLA Sede Viña del Mar.
Con la llegada del otoño e invierno, las viviendas enfrentan condiciones que ponen a prueba su capacidad de aislamiento, ventilación y resistencia estructural. Lluvias intensas, ráfagas de viento y cambios de temperatura pueden generar filtraciones, humedad y fallas en sistemas básicos, afectando tanto la infraestructura como la calidad de vida de las personas. Por ello, la revisión preventiva de puntos críticos en el hogar se vuelve una práctica necesaria para evitar daños mayores durante la temporada.
En este contexto, el mantenimiento oportuno puede marcar la diferencia entre un invierno sin inconvenientes y uno con problemas recurrentes. Es importante el cuidado de las casas y departamentos antes del invierno, especialmente en puntos críticos que pueden ser decisivos para enfrentar de buena forma la temporada.
Durante estos meses, las viviendas suelen presentar efectos asociados a la acumulación de humedad, filtraciones de agua, condensación interior y sobrecarga de sistemas eléctricos y de calefacción. Estas condiciones pueden derivar en la aparición de hongos, deterioro de materiales, aumento del consumo energético e incluso riesgos de seguridad, como incendios o fallas en equipos.
Como sugerencia, hay medidas fundamentales que se pueden implementar, como limpiar canaletas para evitar acumulación de hojas y residuos, lo que puede provocar filtraciones hacia el interior. Además, revisar fijaciones de las planchas en los techos, asegurando que no estén sueltas, y verificar que ductos de salida de gases y uniones estén correctamente sellados.
Respecto a las ventanas, se debe comprobar que los sistemas de evacuación de agua funcionen adecuadamente, evitando acumulaciones en rieles que puedan generar filtraciones; en cuánto a la ventilación y calefacción en viviendas que utilizan sistemas a parafina, hay que realizar ventilación cruzada para reducir la condensación, lo que ayudará a prevenir la aparición de hongos y humedad.
También sumará el instalar elementos que eviten el ingreso de aire frío bajo las puertas, mejorando la eficiencia térmica del hogar; revisar el estado de calefón y calderas, asegurando su correcto funcionamiento antes de su uso intensivo; inspeccionar el estado de la aislación en entretechos y muros, ya que cumple un rol clave en mantener condiciones térmicas adecuadas al interior de la vivienda.
Y por último, verificar conexiones para evitar sobrecargas, considerando que en invierno aumenta el uso de artefactos eléctricos, lo que incrementa el riesgo de incendios; así como considerar que, debido a la humedad, las puertas pueden expandirse y dificultar su apertura o cierre, lo que se puede solucionar con ajustes menores en sus bordes.
Todas estas acciones, de carácter preventivo, permiten enfrentar de mejor manera las condiciones climáticas propias de la temporada, reduciendo riesgos y resguardando tanto la infraestructura como el bienestar de quienes habitan la vivienda.