
Por: Álvaro Ricardi Mac-Evoy, Socio Fundador SPM Administración, Organizador y Director de ExpoCondominios, y Advisor de Tecnología para la Copropiedad.
Noviembre cerró con la realización del evento más relevante del país en torno a la copropiedad inmobiliaria: Expocondominios 2025, un espacio que este año funcionó más que como feria y congreso; fue un verdadero termómetro del presente y del futuro del rubro. La feria recibió a más de 2.500 personas y el congreso técnico reunió a cerca de 350 profesionales en torno a cuatro ejes: tecnología aplicada a la gestión, desarrollo empresarial, visión de futuro y desafíos legales.
El evento que contó con la presencia de autoridades del calibre como el ministro de Vivienda, Carlos Montes; y de la subsecretaría de Condominios, liderada por Doris González, generó un punto de inflexión que no debemos olvidar: el Estado está observando la industria, desde más bien, un marco normativo que no siempre dialoga con la realidad operativa del mundo privado, pero es un observador activo.
Uno de los momentos más valiosos fue escuchar a quienes diseñan y construyen los proyectos inmobiliarios, para dialogar directamente con quiénes debemos administrarlos durante toda su vida útil. Los desarrolladores fueron claros en su diagnóstico: Chile necesita administradores más profesionales, empresas capaces de elevar el estándar técnico y humano de la gestión y un rubro que deje atrás modelos precarios, que ya no se condicen con la complejidad actual de las comunidades.
Desde el mundo de la administración, también se evidenció que se requieren proyectos mejor concebidos, con criterios de mantención adecuados, infraestructura pensada para la vida en comunidad y decisiones constructivas que permitan aminorar la conflictiva etapa de postventa y la siempre compleja primera administración. Fue un cruce de visiones que, aunque evidente, pocas veces se había dado con tanta franqueza.
En medio de estas discusiones apareció un dato que sorprendió a todos. La industria de la administración de comunidades en Chile, mueve aproximadamente 360 mil millones de pesos cada mes y sostiene más de 280 mil puestos de trabajo directos e indirectos. Es un volumen económico y laboral que rara vez aparece en el debate público, pero que explica las razones para enfocarse en mejorar el rol, puesto que ya no es un asunto doméstico, sino un componente esencial de la vida urbana y económica del país.
El mensaje transversal de la jornada quedó instalado con nitidez. La tecnología dejó de ser un accesorio simpático para transformarse en una herramienta estratégica, que debe adaptarse a las necesidades reales de cada comunidad. La normativa, aunque avanza, sigue siendo ambigua y evidencia haber sido construida sin una comprensión completa del mercado privado ni de la escala que han alcanzado los condominios en Chile.
En cuánto a la profesionalización, ya no es un desafío voluntario, es una urgencia. No basta con cursos o certificaciones, se necesitan mejores prácticas, criterios más técnicos, comunicación clara con los residentes y un abandono definitivo del modelo del administrador “todólogo”, que intenta absorberlo todo sin herramientas ni estructura.
Expocondominios 2025 dejó la sensación de que la industria está en un punto de inflexión. La administración de comunidades ya no puede apoyarse en la improvisación ni en la inercia del cómo “siempre se ha hecho”. El estándar que la ciudadanía espera, el que las inmobiliarias requieren y el que las políticas públicas deberían impulsar, exige un salto real hacia modelos más colaborativos, responsables y transparentes.
El desafío es que este evento no quede como una postal anual, sino como el inicio de un ciclo donde Estado, empresas, inmobiliarias y administradores trabajen de manera articulada para que las comunidades del país vivan mejor, funcionen mejor y proyecten mejor.