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8 febrero, 2026 /

Cambio de Gobierno y el futuro de la administración en Chile

Por: Álvaro Ricardi Mac-Evoy, Socio Fundador SPM Administración, Organizador y Director de ExpoCondominios y Advisor de Tecnología para la Copropiedad.

La idea no es asustar a nadie, pero marzo viene con cambios, tanto en la formación del gobierno como en los equipos, en las prioridades como en el relato. Y, como suele pasar, cuando cambia el personal, aparecen las dudas, las expectativas y los temores.

Una orientación política cargada de promesas (como suele ocurrir), pero que aún no sabemos con certeza si jugará a favor o en contra de nuestro rubro. Algo similar a la sensación que viven muchas de nuestras comunidades cuando enfrentan un cambio de administración, donde para algunos ha sido largamente anhelado, pero para otros es absolutamente innecesario, y para varios más, irrelevante mientras “todo funcione”, incluso sin haber ido a la asamblea. A veces gana la mayoría, a veces el que más reclama.

Así es la vida en comunidad. Si hacemos una revisión honesta de la gestión saliente, podríamos decir que, más allá de las polémicas que siempre rodean a la política, hubo avances importantes en materias de gestión social y subsidios, coherentes con la formación y el enfoque del ministro que deja el cargo.

En copropiedad, además, les tocó asumir un rol clave: la promulgación e implementación de una nueva ley completa, con su reglamento, la creación de organismos que antes no existían – como el Registro Nacional de Administradores y la Subsecretaría Ejecutiva de Condominios-, y la puesta en marcha de un sistema que llevaba años discutiéndose. Nos guste o no la ley, a ellos les tocó ejecutar algo que venía gestándose desde mucho antes.

Hoy tenemos una Subsecretaría en pleno funcionamiento, con alta participación y cercanía; un Registro Nacional de Administradores operativo; una ley vigente con su reglamento y las bases, para dictar o adecuar las normas de copropiedad de nuestras comunidades. No es poco.

Estamos, lentamente, acercándonos a ese tan deseado profesionalismo. Un concepto que muchos dicen aplicar, pero que en la práctica sigue chocando con una realidad incómoda: personas mal preparadas administrando patrimonios inmobiliarios; con un manejo precario de una ley de más de 100 artículos; con baja capacidad para resolver reparaciones, implementar mejoras o liderar comunidades que viven constantes tormentas con necesidades de respuestas rápidas, motines internos, polizontes y piratas incluidos.

Probablemente, ya perdimos la oportunidad de sentar estándares claros que luego fueran absorbidos por el Estado al momento de construir esta Ley. Hoy seguimos reclamando por la leche derramada, cuando el mapa ya está sobre la mesa. El rol que pudieron jugar los gremios hace cuatro o cinco años atrás pudo haber sido clave, pero seguimos repitiendo el mismo error.

¿Cuáles son estos errores? Nos presentamos como grandes profesionales con visión de futuro y, frente a la primera cámara o punto de prensa, aparecemos desorganizados, peleando por figuración y por estar al lado del ministro de turno. Exactamente lo que decimos no ser.

Mientras, muchos ponen el foco solo en el nuevo ministro y su enfoque urbanístico, pocos reparan en la verdadera pieza clave, que es quien esté a cargo de la Subsecretaría. En ese sentido, y desde una mirada personal, Doris González ha cumplido un rol fundamental al unir lo social y lo privado, entregando cercanía real y disponibilidad hacia el gremios, organizaciones, plataformas y congresos. Ha mostrado disposición a escuchar y entender cómo funcionan de manera distinta la vivienda social y los proyectos privados.

Que un ministerio completo haya estado disponible para participar en ExpoCondominios, con el impacto que eso generó en visitantes extranjeros, al ver esa cercanía entre Estado y rubro, es algo que debemos tratar de cuidar y sostener. La relación con el Administrativo no se puede dinamitar cada vez que algo no nos gusta; hay que fortalecerla si queremos seguir siendo considerados en el futuro.

Más que actuar como el residente molesto de siempre, seamos parte de la solución. Tenemos mucho que enseñar. Contamos con un conocimiento práctico sobre cómo se aplica, o no, lo que en el papel suena tan ordenado. Dejemos de mirarnos el ombligo preguntando solo cómo nos afecta el cambio y empecemos a preguntarnos cómo podemos ser mejores.

Somos una pieza clave en la vida diaria de miles de chilenas y chilenos. Nuestra gestión impacta directamente en la economía del hogar y en la salud mental de las personas: salir a trabajar con un ascensor malo, un portón que no funciona o sin agua caliente no es un detalle menor. El cambio, bien leído, es algo positivo.

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