
“Son una excelente opción para cualquier emprendedor o pyme que necesite espacio adicional”, señaló Francisco Cruchaga, dueño de NutritionGo.
Por: Tomás Rodríguez Botto
El mercado de las minibodegas se encuentra en una etapa de expansión en nuestro país, de hecho un reporte de Colliers señaló que durante el primer semestre del año ingresaron seis nuevos centros de mini bodegas, sumando una superficie útil de 28.163 m2. Mientras que en total existen 293.406 m2 de minibodegas en la Región Metropolitana.
En esa línea es que inversionistas relataron a El Diario Inmobiliario por qué decidieron ingresar en este mercado. Jorge Forni, Co fundador de Forestal Wines, comentó que, “la incorporación de este servicio a nuestra logística ha sido un gran acierto. Su ubicación permite mover nuestros vinos de manera mucho más eficiente ya que no tenemos que ir en un horario específico a las afueras de Santiago”.
Por su parte, Francisco Cruchaga, dueño de NutritionGo, señaló que sus inicios de inversión en las minibodegas radicó en una necesidad de un lugar seguro y accesible para almacenar los productos de su tienda de suplementos deportivos. “Las mini bodegas brindan una excelente solución para quienes necesitamos espacio adicional, con opciones que se ajustan a diferentes necesidades”, agregó Cruchaga.
En tanto, Arie Rezepka, Fundador de Akikb, señala que uno de sus principales y más valorado atributo de las minibodegas, “es que tiene total flexibilidad, sin que te amarre a plazos ni tamaño determinado. En la medida que ha ido evolucionando el servicio y con el tiempo, se le han ido agregando otros atributos como las amenities, Wifi, sala de reuniones, espacios de cowork, entre otros”
Por otra parte, los espacios que ofrecen las minibodegas, por ejemplo de Akikb van desde 1,5 a 250 m2, y con opción de arriendo mensual.
En ese sentido, Francisco Cruchagua, agregó que las minibodegas “ofrecen flexibilidad en el tamaño, lo que es ideal cuando estás empezando o cuando tu negocio está en crecimiento. Además, las bodegas son seguras, lo que te da tranquilidad para almacenar mercadería o equipos sin preocupaciones”.
En los últimos años hemos visto cómo la relación de las personas con la vivienda ha dado un giro profundo. Ya no se compra para “echar raíces”, hoy más bien las decisiones están marcadas principalmente por la realidad económica, por nuevas prioridades y por una forma distinta de proyectar la vida.
Hablar de patrimonio antes de los 35 años no es adelantarse innecesariamente a las preocupaciones de la vida adulta; es comenzar a construir con tiempo las bases de la libertad financiera. El tiempo es el activo más subestimado al invertir y el más poderoso.
Para quienes buscan invertir en 2026, la pregunta no es si comprar, sino dónde hacerlo. El mercado inmobiliario de Santiago está en un momento fascinante en el que, mientras algunos sectores consolidan su valor, otros emergen con una fuerza que no se veía hace décadas.
Durante mucho tiempo, la segunda vivienda fue vista como un símbolo de estatus o como un espacio reservado solo para el descanso. Hoy, esa mirada ha cambiado. Este tipo de inversión se ha convertido en una decisión más consciente, ligada al bienestar, la familia, los vínculos y la proyección de futuro.
Durante la pandemia hubo un protagonista en materia de inversión: los terrenos, los cuales cobraron especial relevancia durante este período, cuando muchas personas comenzaron a buscar espacios propios alejados de las restricciones y con espacios amplios para construir lejos de la capital.