
Según datos de la Cámara Colombiana de la Construcción (Camacol), un 7,3% de las ventas inmobiliarias se destinaron a no residentes.
Por: Tomás Rodríguez Botto
El mercado inmobiliario colombiano ha mostrado señales de estabilidad durante los últimos años, debido al auge de las viviendas de interés social (VIS), que durante el año pasado aumentaron sus ventas en un 23% en comparación al 2023. Esto sumado a una tasa de interés que ha disminuido los dos dígitos y se encuentra bordeando el 9% han provocado que inversionistas extranjeros apunten a Colombia para invertir en propiedades.
De hecho, según datos de la Cámara Colombiana de la Construcción (Camacol), un 7,3% de las ventas inmobiliarias se destinaron a no residentes. Donde el 4,7% corresponde a colombianos que viven fuera del país y el 2,5% son inversionistas extranjeros.
En relación a los sectores que predominan para inversionistas foráneos aparecen Bogotá, Medellín y Cali. En el caso de la capital Bogotá, existe una alta demanda por arriendo donde según datos de la Asociación de Fomento y Desarrollo Inmobiliario (AFYDI), señaló que por cada unidad disponible existen dos arrendatarios disponibles, lo cual ha reducido los tiempos de colocación en arriendo de las propiedades a menos de un mes. Eso sí, en viviendas con arriendos menores a los $500.000 pesos chilenos.
En cuanto a las propiedades con arriendos por sobre los $500.000 aún existe un tiempo de hasta seis meses para arrendar una propiedad.
Por otra parte, los departamentos preferidos por inversionistas extranjeros es Quindío, el cual según datos de Camacol el 25% de sus ventas inmobiliarias están destinadas a extranjeros, con un promedio de superficie por vivienda de 58 m2.
En los últimos años hemos visto cómo la relación de las personas con la vivienda ha dado un giro profundo. Ya no se compra para “echar raíces”, hoy más bien las decisiones están marcadas principalmente por la realidad económica, por nuevas prioridades y por una forma distinta de proyectar la vida.
Hablar de patrimonio antes de los 35 años no es adelantarse innecesariamente a las preocupaciones de la vida adulta; es comenzar a construir con tiempo las bases de la libertad financiera. El tiempo es el activo más subestimado al invertir y el más poderoso.
Para quienes buscan invertir en 2026, la pregunta no es si comprar, sino dónde hacerlo. El mercado inmobiliario de Santiago está en un momento fascinante en el que, mientras algunos sectores consolidan su valor, otros emergen con una fuerza que no se veía hace décadas.
Durante mucho tiempo, la segunda vivienda fue vista como un símbolo de estatus o como un espacio reservado solo para el descanso. Hoy, esa mirada ha cambiado. Este tipo de inversión se ha convertido en una decisión más consciente, ligada al bienestar, la familia, los vínculos y la proyección de futuro.