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28 febrero, 2026 /

Analogía del auto chino y la copropiedad

Por: Álvaro Ricardi Mac-Evoy, Socio Fundador SPM Administración, Organizador y Director de ExpoCondominios y Advisor de Tecnología para la Copropiedad.

En un recorrido por tierra en vacaciones, pasé por La Serena y Frutillar, y me impresionó cómo ha crecido el parque automotriz post pandemia y cómo se nota en la cultura de manejo en carretera. A medida que te alejas de Santiago, curiosamente, comienza a mejorar.

Pensé en el motivo de este boom explosivo de vehículos. Claro, los retiros del 10% dieron la oportunidad a varios de comprarse ese auto chino: buen precio y buenas prestaciones para el presupuesto.

Mientras manejaba se me vino a la cabeza un pensamiento que tenía hace rato dando vueltas y que ya pasó a ser casi un juego durante el viaje, y es que la gran mayoría de los conductores que manejaban mal, iban en marcas chinas.

Tenemos carreteras llenas de nuevos conductores, muchos con poca experiencia, circulando en las mismas dos pistas de hace años. Quedándose en el carril izquierdo, impidiendo que quienes venimos más rápido podamos adelantar, generando tacos innecesarios o exigiéndole a su nuevo auto una velocidad que simplemente no está diseñado para sostener.

Ahora, ¿qué tiene que ver esto con la copropiedad? Después de varias horas de manejo y esquivando autos lentos en el carril izquierdo, pensé que esto es lo mismo que la administración.

Condiciones laborales poco estables, una nueva ley que exigió un curso, la creación del Registro Nacional de Administradores, y de pronto, muchos y muchas creyeron que bastaba con hacer el curso para lanzarse a la carretera de la copropiedad con destino desconocido.

Hoy tenemos un mercado saturado de ofertas, con personas muy inexpertas que consideran suficiente haber aprobado un curso para que les lluevan los clientes. Me toca ver a diario consultas que denotan un considerable desconocimiento del rubro que eligieron.

Tengo súper claro que en este oficio se aprende mucho con la experiencia, pero preguntas como si alguien está moroso a los dos o tres meses, son preocupantes. No por la duda en sí, sino porque revela la clara falta de criterio práctico.

En este terreno fértil de inexperiencia proliferan también la IA y sus respuestas alucinadas, junto con falsos referentes que con un poco de pantalla, pasan a ser ley. Como un video que circuló en algunos de mis comités donde se afirmaba que el curso OS-10 para conserjes era obligatorio, cuando la nueva Ley de Seguridad Privada, en su artículo 55, establece que es voluntario, pero “lo vimos en TikTok”.

Así las cosas, con la gran variedad de barbaridades que hacen que me pregunte si realmente el Registro Nacional y la exigencia de cursos elevaron el estándar o simplemente aumentaron la oferta. Nueva ley, nueva exigencia, nueva necesidad de vender y se disparan las entidades educacionales ofreciendo cursos, y  prometiendo que con eso estarás listo.

Antes de esta ley bastaba con ser persona natural o jurídica para administrar. La barrera era baja, pero no existía esta maquinaria de consumo formativo que produce en masa nuevos administradores con expectativas poco realistas.

No queremos un rubro cerrado ni exclusivo. Necesitamos nuevos actores, pero también debemos regular las expectativas y las promesas de una carrera que tiene campo, aunque con baja empleabilidad inmediata. Tus prospectos vienen de malas experiencias anteriores y huelen a distancia las promesas que otros ya hicieron y no cumplieron.

Por esto, mi recomendación es: Sé honesto con tus servicios; ten claros los límites de tus capacidades; define cuál es tu diferenciador si estás compitiendo con empresas o personas con más experiencia; ofrece flexibilidad, aprendizaje, moldeabilidad, y; construye tu estándar, no tu personaje.

Al final, como en la carretera, no se trata de que haya menos autos, sino de que cada uno entienda su velocidad y su carril. Si manejamos de manera correcta, quienes van más lento irán por la pista derecha, quienes tienen más experiencia adelantarán sin agresividad y todos avanzaremos sin prender luces para intimidar al de adelante.

La copropiedad no necesita menos conductores. Necesita mejor criterio al volante.

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