
El mayor promotor estatal de la potencia asiática logró el respaldo de sus acreedores para aplazar vencimientos clave, en un contexto de cinco años de tensiones en el sector y con más de US$50.000 millones en deuda.
Por: Leonardo Núñez
El promotor inmobiliario China Vanke anunció que obtuvo la aprobación de sus acreedores para modificar el calendario de pago de un bono “putable” por 1.100 millones de yuanes (unos US$160 millones), una decisión que le permitirá evitar un impago inminente y ganar tiempo en medio de la prolongada crisis del mercado inmobiliario chino.
Según informó la compañía, el acuerdo contempla el pago anticipado del 40% del principal y el aplazamiento por un año del 60% restante, tras una votación favorable del 90% de los tenedores. El bono, con vencimiento original en enero de 2028, incluía una opción que permitía a los acreedores exigir el reembolso inmediato, activada esta semana.
El anuncio fue bien recibido por el mercado. Los bonos onshore de Vanke registraron alzas y sus acciones subieron cerca de 2% en las bolsas de Hong Kong y Shenzhen, reflejando un alivio temporal entre los inversionistas ante el riesgo de un default que podría haber golpeado con fuerza la confianza del sector.
La operación se enmarca en negociaciones más amplias. Vanke busca acuerdos similares para otros dos bonos en yuanes, por un total de 5.700 millones de yuanes (US$780 millones), cuyos períodos de gracia vencen a fines de enero y comienzos de febrero. En ambos casos, la empresa propone el mismo esquema: pago del 40% del principal y prórroga del resto por un año.
“Con este respaldo, ahora parece asegurado que Vanke evitará un impago sustantivo durante el primer trimestre”, señaló Yao Yu, fundador de la firma de análisis crediticio RatingDog. No obstante, advirtió que a partir del segundo trimestre la presión volverá a intensificarse, dado que la compañía enfrenta vencimientos mensuales cercanos a 2.000 millones de yuanes (US$280 millones).
Con cerca de US$50.000 millones en deuda, Vanke se ha convertido en el nuevo foco de atención de una crisis inmobiliaria que ya cumple cinco años en China. A diferencia de competidores como Evergrande —hoy en liquidación— o Country Garden —que reestructuró su deuda offshore—, Vanke era considerada hasta hace poco más resiliente, en parte por el respaldo de Shenzhen Metro, su principal accionista, que le extendió préstamos por unos 22.000 millones de yuanes (US$3.000 millones).
Analistas coinciden en que el promotor probablemente seguirá el camino de otras inmobiliarias en dificultades: prórrogas sucesivas de corto plazo antes de una eventual reestructuración de deuda más profunda. En ese marco, China International Capital Corporation (CICC) fue contratada para evaluar el perfil financiero de Vanke y estudiar alternativas, incluida una reorganización integral de sus pasivos.
El trasfondo es complejo. Un eventual impago de Vanke —con fuerte presencia en ciudades de primer nivel— podría afectar la confianza de los compradores de vivienda y profundizar la desaceleración de la segunda mayor economía del mundo.