
Informe indica que el 38% de la demanda potencial (más de 50 mil hogares) se concentra en el tramo entre 1.800 y 4.000 UF, consolidando a los segmentos medios como el núcleo del mercado efectivo.
Por Leonardo Núñez
Un desbalance creciente entre la oferta inmobiliaria disponible y la capacidad real de pago de las familias. Eso es lo advirtió el estudio realizado por Inciti y GPS Property. Lo anterior, en medio de la discusión en el país para incentivar la demanda por viviendas, incluida la opción de una posible extensión del exitoso subsidio a la tasas de créditos hipotecarios de hasta 4 mil UF.
Así, -de acuerdo al análisis-, la principal alerta proviene de la demanda proyectada para 2026: sólo cerca del 12% (o uno de cada ocho) de hogares con capacidad para comprar una vivienda podrá adquirir una por sobre las 4.000 UF, equivalente a apenas 12 mil hogares en todo Chile.
Mientras que el 38% de la demanda potencial (más de 50 mil hogares) se concentra en el tramo entre 1.800 y 4.000 UF, consolidando a los segmentos medios como el núcleo del mercado efectivo.
Desde la perspectiva de la oferta, el estudio indica que el 70% del stock nacional de viviendas nuevas ya se encuentra bajo las 4.000 UF, y cerca del 80% bajo las 6.000 UF. Pese a esta concentración, el país mantiene un volumen inusualmente alto: casi 80 mil unidades en entrega inmediata, lo que exige medidas focalizadas para dinamizar la absorción.
Claudia Sepúlveda, de GPS Property, subrayó a Emol que la presión sobre el mercado ha sido sostenida: “En los últimos cinco años, la oferta de unidades en entrega inmediata avanzó desde un 30% del total disponible hasta superar el 50% al cierre del 3Q 2025. Esta situación ha desafiado a la industria y ha hecho que los últimos años sean especialmente complejos para las inmobiliarias del país”.
La combinación de sobrestock en entrega inmediata con una demanda fuertemente concentrada bajo las 4.000 UF configura un desafío estructural: la oferta no está completamente alineada con la capacidad real de compra.
Por ello, Inciti y GPS Property coinciden en que, de mantenerse o ampliarse el subsidio a la tasa hipotecaria, su focalización debe priorizar las viviendas bajo las 4.000 UF, únicos rangos donde existe suficiente profundidad de demanda para generar impacto.