
Cerca de 1 millón 351 mil personas viven solas en nuestro país. Muchas de ellas buscan vivienda. Y seguirán aumentando.
Por Leonardo Nuñez
Los hogares “unipersonales” en Chile no paran de crecer. Pasaron de ser el 7% en 1990 a un 20% en la actualidad. Esto implica que alrededor de 1 millón 351 mil personas viven solas en nuestro país, según los datos del estudio de “Caracterización de Hogares Unipersonales” de la plataforma Déficit Cero.
El número implica varios desafíos. Las empresas de desarrollo inmobiliario hace años que detectaron la tendencia que se venía. Y, por lo mismo, en sus proyectos de edificios, por ejemplo, contemplaron los departamentos de 1 o 2 ambientes y los famosos home-estudio.
Esta decisión permitió a millones de personas comprar estas unidades para vivir o para invertir, ya sea al contando, mediante créditos hipotecarios o beneficiándose de los distintos subsidios habitacionales. De hecho, un estudio de Houm reveló que los departamentos de 36 metros cuadrados, con una habitación y un baño son los más solicitados para arrendar hoy en Chile.
Sin embargo, una parte no menor, que no cumplía con los requisitos para crédito privado, ni tampoco tenía las condiciones sociales para postular a un subsidio estatal, quedó en el limbo. En números rondan las 500 mil personas, entre las cuales existe un “sentimiento de abandono”, ya que la política pública “no las hace merecedores de ayudas en esta y en otras dimensiones”, de acuerdo al análisis de la plataforma de análisis habitacional.
La historia de Sara y Ramón
Es el caso de Sara Reyes, de 45 años. Cuenta a nuestro medio que no terminó sus estudios de enseñanza media. Y pese a tener dos hijas, no puede acceder a beneficios estatales por no contar con los puntajes ni requisitos sociales necesarios.
“Mis hijas ya tienen más de 18 años y tienen su vida propia. Por eso, mi situación no es tan compleja. Por muchos años me especialicé en el cuidado de adultos mayores. Vivía en sus casas y me iba a la de mi mamá cuando tenía días libre. Pero ella vendió la casa y yo me quedé sin vivienda”, señala. Hoy Sara no recibe ayudas estatales de ningún tipo y, por no tener renta suficiente, tampoco puede postular a crédito hipotecario. Vive de allegada en la casa de su hermana.
“Las políticas habitacionales no están orientadas a este perfil, salvo el caso de los adultos mayores, que ellos sí pueden postular a algunos beneficios. Es un problema importante que no solo se traduce al tema de vivienda. En general, es un grupo que no está priorizado por el número de cantidad de personas, pues la política pública suele priorizar un hogar de 4 personas frente a uno de 1 persona, y eso tiene sentido”, manifestó Trinidad Vidal, directora de políticas públicas de Déficit Cero a radio Cooperativa.
Ramón Quitral, también de 45 años, no tiene problemas de financiamiento. Sastre y técnico industrial de profesión, simplemente optó por vivir solo cuando decidió comprarse su casa en Peñaflor. “Me gusta, tengo una vida relajada y puedes hacer lo que se te venga en ganas dentro de tu hogar. Ahora estoy buscando un cambio de casa, ya que quiero algo más pequeño. Y más cerca del trabajo. O zona más central en la Región Metropolitana”. Dice que probablemente se compre un departamento.
El mercado de las casas unipersonales
Francisca León, Gerente de Research de Empresas Socovesa, comparte otra dimensión del fenómeno. Sostiene a “El Diario Inmobiliario” que, en su caso, han observado los cambios en las composiciones familiares y la forma en que han ganado relevancia los hogares unipersonales, a través de diversos estudios de cotizantes y compradores, tanto de casas como de departamentos.
De hecho, los departamentos de todas nuestras marcas (Socovesa Santiago, Almagro y Pilares) son habitados, en su mayoría, por personas solas o parejas y cerca de la mitad de ellas sin planes de tener hijos. De la misma forma, en el segmento de casas, que antes diseñaban exclusivamente para familias con hijos, hay datos relevantes.
En Santiago como en la zona sur del país se observa la presencia de este nuevo segmento de jóvenes que buscan casa para vivir solos o en pareja, sin planes de tener hijos, y que hoy llega a un tercio de la demanda potencial de la firma.
“Desde nuestro conocimiento, la decisión de tener o no tener hijos es uno de los grandes gatillantes de este cambio demográfico en los jóvenes. Ellos hoy tienen otras prioridades en los estilos de vida, sumado a temas sociales y económicos. Vemos que hay un segmento con más foco en el reconocimiento y realización personal y profesional. Se trata de personas que dedican gran parte de su vida al trabajo y que declara tener poco tiempo libre. Se percibe que el costo de tener hijos es más alto, entre otros factores que impactan en la reducción del número de personas en los hogares”, explica la ejecutiva.
A modo de reflexión, agrega que “es importante decir que desde el habitar, la existencia de más necesidad de hogares unipersonales no se resuelve solo con hacer departamentos de 1 dormitorio. Es nuestro desafío lograr comprender el habitar de este segmento y con eso generar espacios diseñados a sus necesidades”.
Un problema por resolver
La política estatal también esta desafiada. La tendencia de los hogares unipersonales seguirá creciendo por factores como la baja natalidad que experimenta Chile. En otros países ya han reaccionado frente al tema de las personas en situación de precariedad, que hoy son las que sufren por la falta de vivienda o se ven obligadas a pagar altos arriendos.
Se han creado oficinas especiales para atender sus requerimientos y se ha diseñado políticas públicas que apuntan a la cohabitación, la provisión de viviendas administradas por el Estado o flexibilizar las ayudas para pagar gastos de arriendo o de consumos básicos. Es otro tema que aún falta por resolver en materia de vivienda en Chile.
En los últimos años hemos visto cómo la relación de las personas con la vivienda ha dado un giro profundo. Ya no se compra para “echar raíces”, hoy más bien las decisiones están marcadas principalmente por la realidad económica, por nuevas prioridades y por una forma distinta de proyectar la vida.
Hablar de patrimonio antes de los 35 años no es adelantarse innecesariamente a las preocupaciones de la vida adulta; es comenzar a construir con tiempo las bases de la libertad financiera. El tiempo es el activo más subestimado al invertir y el más poderoso.
Para quienes buscan invertir en 2026, la pregunta no es si comprar, sino dónde hacerlo. El mercado inmobiliario de Santiago está en un momento fascinante en el que, mientras algunos sectores consolidan su valor, otros emergen con una fuerza que no se veía hace décadas.
Durante mucho tiempo, la segunda vivienda fue vista como un símbolo de estatus o como un espacio reservado solo para el descanso. Hoy, esa mirada ha cambiado. Este tipo de inversión se ha convertido en una decisión más consciente, ligada al bienestar, la familia, los vínculos y la proyección de futuro.
Durante la pandemia hubo un protagonista en materia de inversión: los terrenos, los cuales cobraron especial relevancia durante este período, cuando muchas personas comenzaron a buscar espacios propios alejados de las restricciones y con espacios amplios para construir lejos de la capital.