
El alza en la demanda por alojamientos turísticos durante la temporada estival, ha ido acompañada de un incremento en los fraudes asociados a arriendos temporales. Un escenario que mantiene en alerta a especialistas del rubro y a las policías.
Por Tomás Rodríguez Botto.
El aumento sostenido de la demanda por arriendos temporales en zonas turísticas ha vuelto a instalar en el centro del debate los riesgos asociados a fraudes y avisos engañosos. Según cifras de la Policía de Investigaciones (PDI), solo el verano pasado se registraron 132 denuncias vinculadas a este tipo de delitos.
Desde el sector inmobiliario advierten que el fenómeno se repite cada temporada alta. “Durante el verano vemos un incremento significativo en la demanda por arriendos de corto plazo, pero también en los intentos de estafa, tanto hacia turistas como propietarios”, señala Manuel Maneiro, CEO y cofundador de RentaDays. A su juicio, muchos de estos casos se originan en publicaciones falsas o en personas que no tienen vínculo real con la propiedad ofrecida.
El ejecutivo recalca que el riesgo no afecta únicamente a quienes buscan alojamiento. “Los dueños también pueden ser víctimas de arrendatarios falsos que intentan aprovechar el aumento de la oferta. Por eso es clave reforzar las medidas de prevención y asegurarse de que cada operación sea legítima”, afirma. Entre sus recomendaciones están verificar la identidad del anunciante, revisar reseñas previas, validar la información de la propiedad y exigir documentos que respalden la transacción.
Una visión complementaria entrega Daniela Patuelli, broker de REMAX Absolute, quien subraya la importancia de iniciar la búsqueda en canales seguros y formales. “Con los consejos correctos, es posible asegurar una experiencia sin sobresaltos en los arriendos de vacaciones, desde la búsqueda hasta el pago”, explica.
La especialista advierte sobre prácticas habituales en estafas digitales. “Si un supuesto anfitrión propone salir de una plataforma formal para continuar la conversación por WhatsApp a cambio de un descuento, es una señal de alerta. En muchos casos, el objetivo es quitar la protección que ofrecen estos sistemas”, sostiene. Por ello, recomienda privilegiar plataformas consolidadas o empresas de corretaje con respaldo legal, contratos claros y responsables identificables.
Patuelli también llama a desconfiar de precios excesivamente bajos y de la presión por pagar de forma inmediata. “Cuando el valor está muy por debajo del mercado o se apela a la urgencia para cerrar la operación, lo más prudente es detenerse y revisar”, añade. A esto se suma la importancia de que los datos del contrato coincidan con los del titular de la cuenta bancaria y de evitar pagos totales por adelantado.
Finalmente, los expertos coinciden en que la prevención, la verificación de antecedentes y la formalización de los acuerdos siguen siendo las herramientas más efectivas para evitar que una estafa termine arruinando las vacaciones.