
Comprar departamentos para destinarlos al alquiler deja de ser la opción preferida de muchos inversionistas, en un escenario marcado por precios elevados y expectativas más moderadas de rentabilidad.
Por Tomás Rodríguez Botto
El mercado del arriendo en España continúa bajo presión, con valores altos y una oferta limitada, pero aun así la compra de viviendas con fines de inversión está retrocediendo. Así lo muestran los últimos resultados del estudio El segmento inversor en el mercado inmobiliario en 2025, elaborado por Fotocasa Research, que da cuenta de un cambio relevante en el comportamiento de los compradores.
De acuerdo con el informe, solo un 77 % de quienes adquirieron una vivienda en 2025 lo hizo con la intención de arrendarla, una caída significativa frente al 84 % registrado el año anterior. El retroceso confirma una menor presencia de inversionistas en el mercado del alquiler, especialmente entre los actores tradicionales.
Uno de los factores que explica este giro es la pérdida de atractivo económico del arriendo. Aunque sigue siendo el principal incentivo, apenas el 68 % de los inversionistas identifica la rentabilidad como su motivación central, una proporción inferior a la observada en períodos previos.
A esto se suma que un 43 % de los propietarios evalúa no renovar los contratos de arriendo una vez que finalicen, lo que podría reducir aún más la disponibilidad de viviendas para arrendar en los próximos meses.
Entre quienes mantienen sus propiedades en el mercado, también se observan cambios en las estrategias. El arriendo de largo plazo sigue liderando, pero pierde terreno y representa el 61 % del total, tres puntos menos que el año anterior.
En paralelo, los alquileres de corta duración y vacacionales también retroceden, pasando del 20 % al 16 %.
Estos movimientos reflejan un escenario de mayor cautela, donde incluso quienes continúan arrendando ajustan sus decisiones frente a un contexto menos predecible.
El estudio, además evidencia un cambio en la mirada de los inversionistas. Solo el 58 % considera hoy que comprar vivienda es una inversión pensada a largo plazo, un porcentaje que ha ido disminuyendo con el tiempo y que da cuenta de mayores dudas sobre los costos, la regulación y los retornos futuros.
La menor disposición a invertir en viviendas para arriendo impacta directamente a los arrendatarios, ya que una oferta más reducida suele traducirse en mayor competencia y más dificultades para acceder a una vivienda, especialmente en las grandes ciudades españolas, donde la demanda sigue siendo alta.
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