El delito contra el comercio dejó hace tiempo de ser un fenómeno marginal o episódico. Hoy constituye un problema estructural que afecta de manera directa la operación, la seguridad y la sostenibilidad de miles de empresas en el país, desde supermercados y farmacias hasta grandes cadenas de retail. Los datos de 2025 así lo confirman y obligan a una reflexión más profunda sobre cómo enfrentarlo de manera efectiva.