
Colliers advierte que el riesgo geopolítico está redefiniendo los criterios de inversión en infraestructura digital. Con más de 30 proyectos en desarrollo y sobre US$4.000 millones comprometidos, Chile podría consolidarse como nodo estratégico en Latinoamérica.
Por: Tomás Rodríguez Botto
El conflicto en Medio Oriente no solo está tensionando el escenario político internacional, también está impactando silenciosamente una de las industrias más estratégicas de la economía digital: los data centers. La creciente percepción de riesgo en ciertas zonas del mundo está llevando a los inversionistas a reevaluar dónde y cómo, desplegar su infraestructura tecnológica crítica.
Un análisis de Colliers destacó que Chile reúne condiciones estructurales que lo posicionan favorablemente frente a este nuevo escenario global. A su estabilidad institucional y ubicación geográfica distante de conflictos bélicos, se suma un ecosistema digital en expansión y una matriz energética cada vez más robusta en energías renovables.
La seguridad de estas instalaciones ha cobrado especial relevancia luego de que, en el contexto del conflicto entre Estados Unidos, Israel e Irán, tres instalaciones de Amazon en Emiratos Árabes Unidos y Bahréin fueran impactadas por drones, evidenciando la vulnerabilidad de ciertos polos tecnológicos en regiones expuestas a tensiones geopolíticas.
Para Ramiro Valenzuela, consultor del área de infraestructura de Colliers, el conflicto no implica un traslado automático de proyectos, pero sí un ajuste profundo en la estrategia global: “El conflicto no implica un traslado directo de proyectos entre países, pero sí está cambiando los criterios de inversión”.
“El riesgo geopolítico pasa a ser un factor central, particularmente en tres dimensiones: estabilidad regulatoria, resiliencia de la conectividad internacional y acceso a energía firme y competitiva. Eventos recientes, como interrupciones en cables submarinos en el Mar Rojo, han evidenciado la vulnerabilidad de ciertos corredores digitales globales. Esto está acelerando estrategias de diversificación geográfica, redundancia de rutas y despliegue multi-región”, continúa y sostiene Valenzuela.
El ajuste en los criterios de inversión ocurre en un contexto de fuerte crecimiento de la industria, impulsado por el cloud y la inteligencia artificial. Este escenario está llevando a las compañías a expandirse hacia geografías más estables y resilientes, donde Chile comienza a posicionarse como un nodo complementario dentro de las estrategias regionales.
Por su parte, Valenzuela sostiene que “no existe evidencia pública de relocalizaciones directas atribuibles al conflicto, pero sí señales claras de reposicionamiento estratégico. En Chile esto se refleja en un ecosistema en expansión con más de 30 proyectos en desarrollo, inversiones sobre US$4.000 millones y la presencia de actores globales como AWS, Microsoft, Odata, Ascenty y Equinix. Más que relocalización puntual, Chile está siendo incorporado en estrategias de redundancia y cobertura regional”.
Actualmente, el país cuenta con 34 data centers en operación y una capacidad instalada cercana a los 235 MW. Las proyecciones indican un crecimiento significativo hacia el final de la década. Hoy Chile cuenta con cerca de 200–230 MW instalados. Las proyecciones sugieren que la demanda podría acercarse a 1.000–1.200 MW hacia 2030. “En un escenario conservador, se proyecta una expansión de entre 100 y 400 MW adicionales, equivalente a inversiones del orden de US$1.000–4.500 millones en infraestructura. Esto posiciona a Chile como un actor relevante en Latinoamérica, aunque no como un hub global por sí solo”, cierra Valenzuela.