
El proyecto impulsado por la dirigencia que encabeza Juan Román Riquelme, busca elevar la capacidad del estadio Alberto J. Armando desde los actuales 57 mil lugares hasta cerca de 80 mil. La iniciativa avanza por etapas y depende de autorizaciones clave de organismos nacionales.
Por: Tomás Rodríguez Botto
La histórica casa de Boca Juniors enfrenta uno de los procesos de transformación más relevantes desde su inauguración en 1940. La conducción del club confirmó un plan de ampliación que proyecta aumentar el aforo desde aproximadamente 57.000 espectadores hasta un rango cercano a las 80.000 plazas, según cifras informadas por la propia institución.
Para lograrlo, la alternativa que se analiza, no es simplemente agregar butacas sino reconfigurar uno de los laterales históricos del estadio (el sector de palcos y plateas), transformándolo en una tribuna continua que cierre la estructura tipo “D”.
Además, el proyecto considera nuevos accesos y sistemas de evacuación, mejoras en circulación interna, ampliación de sectores corporativos y hospitality, renovación de vestuarios y áreas técnicas, sumado a una actualización de iluminación y tecnología audiovisual.
En una entrevista audiovisual difundida por el canal oficial de Boca Juniors, Riquelme detalló el estado de las gestiones administrativas necesarias para avanzar con la obra, especialmente aquellas vinculadas a terrenos ferroviarios colindantes al estadio, donde interviene la empresa Ferrosur y deben tramitarse autorizaciones ante organismos nacionales.
En ese contexto señaló: “La gente de Ferrosur se portó muy bien con nosotros. Están de acuerdo con todo lo que presentamos y no tienen inconvenientes. Ahora pasa a la gente que corresponde, que es la Comisión Nacional de Regulación de Transporte, la CNRT, para ver si tenemos la última autorización”.
Según lo expuesto por la dirigencia, la ampliación se desarrollará en fases sucesivas. Las primeras intervenciones incluyen trabajos preliminares en accesos y adecuaciones estructurales. Las etapas de mayor magnitud podrían implicar que el equipo dispute partidos oficiales en otro estadio mientras se ejecutan los trabajos centrales.
El presidente también abordó la discusión en torno a las viviendas linderas y las restricciones patrimoniales vigentes en la zona. Durante la misma entrevista sostuvo: “Durante las elecciones dije que, sí tenía la suerte de ganar, iba a hablar con los vecinos. Hay una ley que a unas 20 casas pegadas al estadio las declaró patrimonio de la Ciudad de Buenos Aires, quiere decir que la reforma del estadio llamado Esloveno, no se puede hacer porque esas casas no se pueden tocar, por lo tanto, no es válido”.
En esa misma línea, expresó su optimismo respecto del desenlace administrativo del proyecto: “Ahora, si tenemos la suerte que nos permiten desarrollar este proyecto, que creemos que va a ser así, es la primera vez que siento que estamos cerca de poder cumplir el sueño de todos, que es agrandar nuestra casa. Y lo vamos a hacer en el mismo lugar donde estamos”.
La expansión no se limita a sumar localidades. El plan contempla mejoras en circulación interna, servicios para socios, espacios corporativos y actualización tecnológica, con el objetivo de adecuar el estadio a estándares contemporáneos de seguridad y confort.