Hablar del escenario inmobiliario chileno de cara al 2026 exige una mirada realista y responsable. La industria viene de atravesar uno de los períodos más complejos de las últimas décadas, marcado por restricciones en el acceso al crédito, tasas de interés elevadas, rentas estancadas, baja capacidad de ahorro y una permisología que se volvió aún más lenta e incierta. Estos factores no sólo afectaron a los desarrolladores, sino también, a miles de familias que vieron postergada la posibilidad de acceder a una vivienda.