
Durante el reciente ciclo estacional, Chile ha enfrentado una inusual coexistencia de eventos climáticos extremos: lluvias intensas en pleno periodo estival, inundaciones y aludes en zonas precordilleranas, olas de calor persistentes, récords de temperatura e incendios forestales de gran magnitud en otras regiones del país.
La humanidad enfrenta hoy una triple crisis ecológica: climática, de biodiversidad y de contaminación, que tensiona los límites del planeta y revela la fragilidad de los modelos de desarrollo vigentes. El calentamiento global avanza, los ecosistemas colapsan y los residuos se acumulan más rápido de lo que la naturaleza puede absorber.
Desde el Acuerdo de París en 2015, las Cumbres Climáticas (COP) han creado una arquitectura climática global con normas, mercados de carbono y un fondo de pérdidas y daños, ante desastres climáticos extremos, pero su efectividad real sigue siendo limitada para asegurar la meta de limitar el calentamiento global a 1,5°C.