
El mercado inmobiliario de Algarrobo evidencia un desarrollo concentrado en departamentos, fuerte presencia de compradores provenientes de Santiago y Valparaíso, además de una demanda que combina segunda vivienda, inversión y residencia permanente. La comuna cuenta hoy con cerca de 600 unidades en stock y proyecta una recuperación gradual en los próximos dos años.
Por Tomás Rodríguez Botto
El mercado inmobiliario de Algarrobo atraviesa una etapa de consolidación, marcada por una oferta diversa, una demanda transversal y precios que, pese al ajuste general del sector, han mostrado una tendencia al alza durante los últimos 12 meses. Según cifras del departamento de estudios de BMI Servicios Inmobiliarios, actualizadas a septiembre de 2025, la comuna registra nueve proyectos activos y un stock total de 577 unidades, con un precio promedio de 80,74 UF por m².
El desarrollo inmobiliario se distribuye en distintos puntos de la comuna, con una fuerte presencia de proyectos en altura y condominios de departamentos. Sectores como el borde costero principal, Playa Las Cadenas y La Candelaria han ganado protagonismo en los últimos años, junto con otras zonas como Mirasol, El Yeco, El Canelo, Canelillo y Algarrobo Norte.
“Actualmente es bastante diversa la distribución del desarrollo inmobiliario en Algarrobo, ya que los proyectos residenciales, lotes y condominios tienen demanda tanto para primera como para segunda vivienda”, señala Patricia Villagra, gerente de marketing de CFL Inmobiliaria, quien destaca que una parte relevante de la oferta se concentra en condominios de departamentos por razones de densidad y eficiencia del suelo.
Desde una mirada de mercado, Paola Figueroa, directora de Inteligencia de Mercado de Tinsa, coincide en que el crecimiento se ha focalizado en zonas con buena conectividad y cercanía al borde costero. “El crecimiento inmobiliario se concentra principalmente en proyectos de departamentos, especialmente en Algarrobo Norte, Mirasol, El Canelo, el centro de la comuna y el eje Tunquén–El Yeco, zonas que aún cuentan con disponibilidad de suelo y atributos muy valorados por compradores finales e inversionistas”, explica.
El perfil de quienes compran en Algarrobo también ha evolucionado. A los tradicionales compradores de segunda vivienda provenientes de Santiago y Valparaíso se han sumado nuevos segmentos, impulsados por cambios en los estilos de vida y en las formas de trabajo.
“El perfil del consumidor es bastante amplio: va desde inversionistas que buscan renta hasta familias jóvenes que deciden hacer su vida en la playa, además de personas que buscan una segunda vivienda para el retiro”, comenta Villagra. Según la ejecutiva, todos comparten una motivación central: adquirir una propiedad cerca del mar, con buena vista y espacios que permitan desconectarse de la ciudad.
Figueroa agrega que, en los últimos años, también se ha observado un mayor interés de adultos mayores y teletrabajadores. “Hay un grupo creciente de personas que opta por Algarrobo para una residencia semipermanente o definitiva, buscando calidad de vida, seguridad y cercanía con servicios, sin perder conexión con la capital”, señala.
En términos de valores, el mercado presenta rangos amplios según ubicación, vista y estándar del proyecto. Mientras los sectores interiores o más alejados del borde costero se mueven en torno a las 60 UF/m², los proyectos frente al mar o con vista asegurada pueden alcanzar las 90 UF/m² o más. En el último año, los precios han mostrado incrementos dispares: entre 9% y 12% según BMI, y en torno al 5% promedio de acuerdo con Tinsa, reflejando un mercado más selectivo y con estrategias comerciales flexibles.
Pese a este escenario, ambas especialistas coinciden en que Algarrobo sigue siendo una plaza atractiva para invertir. “Hoy existen oportunidades interesantes, especialmente en unidades con entrega inmediata, que permiten evaluar activos concretos y negociar condiciones favorables”, afirma Figueroa, destacando además el buen desempeño del arriendo turístico en temporada alta.
De cara a los próximos 12 a 24 meses, la proyección es de una recuperación gradual del mercado, apoyada en una eventual estabilización de las tasas hipotecarias y en una demanda que, aunque más cauta, se mantiene activa. “Esperamos que la categoría siga repuntando y pueda volver a las velocidades de venta de años anteriores, con proyectos cada vez más ajustados a lo que la demanda está buscando”, concluye Villagra.