
Expertas explican cómo estas superficies influyen en el bienestar, la acústica y la forma en que habitamos los espacios, y por qué su uso se consolida en Chile.
Por: Tomás Rodríguez Botto.
Los revestimientos ripados y micro-ripados dejaron de ser un recurso puntual del diseño interior para transformarse en una solución cada vez más presente en proyectos habitacionales, departamentos y desarrollos inmobiliarios en Chile. Su capacidad para combinar estética contemporánea, funcionalidad y bienestar los ha posicionado como una herramienta clave en la forma en que hoy se conciben los espacios interiores.
Desde la arquitectura y el interiorismo, estos sistemas destacan por su aporte a la percepción del espacio. A través de la repetición de líneas, el ritmo visual y el juego de luces y sombras, los ripados ayudan a ordenar visualmente los ambientes, aportando profundidad y una lectura más clara del entorno.
Ana Antico, arquitecta y directora del Grupo Antico, explicó que “los revestimientos ripados influyen directamente en la percepción del espacio y el bienestar de quienes lo habitan, ya que aportan orden visual, ritmo y profundidad, ayudando al cerebro a procesar el entorno de forma más clara y armónica”.
Este enfoque se vincula directamente con la neuroarquitectura, disciplina que estudia cómo los espacios impactan en las emociones y el comportamiento. La interacción entre luz, materialidad y textura no solo mejora la experiencia visual, sino que también, contribuye a generar ambientes más calmados y confortables. “Desde la neuroarquitectura, estas cualidades reducen la sobreestimulación, generan sensación de calma y favorecen el confort emocional”, agrega Antico.
A estos atributos se suma el aporte acústico. La textura y el relieve de los ripados permiten mejorar la calidad sonora de los espacios, un aspecto cada vez más valorado en viviendas, oficinas y equipamientos de uso intensivo. Además, su versatilidad los convierte en una solución eficaz para zonificar ambientes sin necesidad de cerrar completamente los espacios, manteniendo amplitud y continuidad visual.
Desde el diseño interior, el valor de los ripados va más allá de lo estético. Para Macarena Saenz, diseñadora de interiores y miembro de MI, Comunidad de Mujeres Inmobiliarias, estas superficies entregan información sensorial que el cuerpo percibe incluso sin contacto físico: “Los revestimientos ripados influyen en cómo se siente un espacio, porque incorporan la percepción táctil y generan una experiencia multisensorial, aunque no toques el muro, la vista anticipa el tacto y la piel responde”.
Esta experiencia convierte a los espacios en entornos más humanos y memorables. La incorporación de textura, relieve y ritmo ayuda a orientar al cuerpo, a reconocer los recorridos y a generar vínculo emocional con el lugar. “Cuando un espacio llega a más de un sentido —visual, táctil y corporal— se recuerda mejor. Por eso los ripados ayudan directamente a la memoria espacial y emocional”, añade Saenz.
En cuanto a las tendencias internacionales, en Europa el diseño interior ha evolucionado hacia superficies curvas, orgánicas y materiales con mayor complejidad tridimensional. En Chile, en cambio, los revestimientos ripados y micro-ripados ya se encuentran plenamente instalados y continúan expandiéndose en proyectos habitacionales, edificios residenciales, oficinas y espacios de salud, adaptándose a distintas escalas, estilos y materialidades.
Para las expertas, el desafío actual está en dejar de tratar los muros como un elemento secundario. Incorporar textura, diseño y funcionalidad permite crear espacios más acogedores, disminuir el estrés y mejorar la calidad de vida de quienes los habitan, un factor cada vez más relevante en el desarrollo inmobiliario contemporáneo.