
En ese proceso, el sector inmobiliario jugará un rol central. Casi US$ 2,4 billones de esa herencia inmobiliaria se concentrará en Estados Unidos.
Por: Leonardo Núñez
La mayor transferencia de riqueza privada de la historia ya comenzó a reconfigurar el mercado inmobiliario global, especialmente en el segmento de lujo. Durante los próximos diez años, la Generación X y los millennials heredarán alrededor de US$ 4,6 billones en bienes raíces a nivel mundial, una dinámica que está acelerando decisiones de compra, redefiniendo el concepto de vivienda de alto estándar y modificando la forma en que las familias planifican su patrimonio.
Así lo concluye un informe de Coldwell Banker Global Luxury revisado por The Wall Street Journal. De acuerdo con el estudio, cerca de 1,2 millones de personas con patrimonios superiores a US$ 5 millones transferirán más de US$ 38 billones en activos a nivel global durante la próxima década.
En ese proceso, el sector inmobiliario jugará un rol central: casi US$ 2,4 billones de esa herencia inmobiliaria se concentrará en Estados Unidos, apoyada en datos de las consultoras Altrata y Cerulli Associates.
Agentes inmobiliarios, abogados patrimoniales y oficinas familiares coinciden en que el cambio ya es visible. Las familias de alto patrimonio están incorporando a sus hijos en las decisiones sucesorias a edades cada vez más tempranas y, en muchos casos, adelantando la compra de viviendas de lujo en lugar de esperar el traspaso hereditario. Esto ha acelerado el ritmo de transacciones y ha empujado al alza el valor de los activos mejor ubicados.
En mercados como Manhattan, el fenómeno es especialmente notorio. “Antes veía compras de US$ 3 a 5 millones para hijos de entre 25 y 30 años; hoy vemos operaciones de US$ 15 a 30 millones financiadas por padres”, explicó Ian Slater, agente de Compass especializado en clientes ultrarricos, citado por el Wall Street Journal. Este flujo de capital familiar ha fortalecido la demanda por condominios, que ofrecen mayor flexibilidad que las cooperativas tradicionales.
“El dinero familiar ha cambiado el mapa del lujo”, señaló el agente Clayton Orrigo, quien explicó que los condominios permiten comprar a través de sociedades o fideicomisos familiares y facilitan el arriendo si los herederos se trasladan a otros países por razones laborales. Esta preferencia ha contribuido a que los precios de los condominios superen con holgura el desempeño histórico de las cooperativas más tradicionales de Park Avenue o Fifth Avenue.
El informe también destaca que los desarrolladores están ajustando su oferta a una nueva generación de compradores. Proyectos de ultralujo en zonas céntricas incorporan estudios de grabación para podcasts, espacios de creación de contenido digital y amenities asociados al trabajo remoto, buscando atraer a herederos jóvenes con estilos de vida globales y flexibles.
En paralelo, el volumen de riqueza en juego explica por qué las conversaciones sobre herencias ya no se postergan. Se estima que solo en Estados Unidos los hogares con patrimonios superiores a US$ 5 millones transferirán cerca de US$ 17,3 billones en la próxima década, con los llamados “centimillonarios” —quienes poseen más de US$ 100 millones— concentrando el 43% de ese monto, según Coldwell Banker Global Luxury.
Un ejemplo citado por el Wall Street Journal es el de Bobby Castro, empresario estadounidense con un patrimonio estimado en US$ 500 millones, quien estructuró un “plan de legado de 100 años” para sus hijos. A través de fideicomisos familiares, su oficina patrimonial adquirió viviendas de US$ 2 a 3 millones para cada uno de ellos en el sur de Florida, priorizando cercanía familiar y educación financiera temprana.
El diagnóstico del sector es claro: la transferencia masiva de riqueza no solo incrementará el volumen de operaciones, sino que seguirá transformando el mercado inmobiliario de lujo en un activo intergeneracional, donde la planificación, la inversión y el estilo de vida se deciden con décadas de anticipación. Fuente: Coldwell Banker Global Luxury; The Wall Street Journal.