
De igual forma, los Millennials (31- 43 años) continúan liderando en cotizaciones y adquisiciones de viviendas.
Por: Tomás Rodríguez Botto
Los Centennials (25-29 años) han superado a la Generación X (44-60 años) en compradores inmobiliarios con un 20% versus 17%, según indicó el estudio “Tendencias del Consumidor Inmobiliario 2025-2026”. El informe abordó a los cotizantes inmobiliarios (personas que están activamente en búsqueda de vivienda en los últimos 6 meses).
El estudio destaca que este panorama es atribuible a varios factores, por un lado, acceso a financiamiento y tecnologías, es decir, mayor capacidad para informarse y comparar opciones online, además del uso de herramientas digitales y fintech para evaluar créditos o postular a subsidios.
Por otra parte, el estudio advierte que en cuanto a la priorización para concretar la compra, el orden de prioridades lo encabeza el quincho, gimnasio y piscina, seguido por la sala multiuso, zona de juegos al aire libre, lavandería y la zona de mascotas.
Pero al diferenciar por generaciones, comenzamos a notar cambios en sus preferencias. Antonia Heise, Business Director Chile en The Best Place to live, señala que “para los centennial el gimnasio pasa a ser la prioridad, seguido por el quincho y la piscina, y muy por debajo, siguen la sala multiuso, zona de juegos, lavandería y zona de mascotas. Esto confirma que es una generación que elige un estilo de vida diferente a los mayores, con una opción por actividades y hábitos más saludables”.
En tanto, otro aspecto a destacar en el estudio es que el 50% de los inversionistas define su compra en menos de 6 meses. Sin embargo, en 2024 se observa un fenómeno donde el inversionista comenzó a demorarse prácticamente lo mismo que el comprador habitacional. Eso sí, en 2025, esta brecha está volviendo a ampliarse.
Aunque hoy representan apenas una fracción menor de las transacciones, los centennials (nacidos entre 1995 y 2010), comienzan a asomar como el próximo gran desafío para el mercado inmobiliario. Su incorporación al mundo laboral, el aumento de sus ingresos y una forma distinta de entender la vivienda anticipan un cambio profundo en la demanda.