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14 junio, 2026 /

El buen marketing de la baja de tasas, hoy no es suficiente

Por: Jaime Silva G., Gerente General de CFL Inmobiliaria. 

Cada vez que se anuncia una baja en las tasas hipotecarias pareciera que encontráramos la solución al problema de la vivienda en Chile. Los titulares hablan de oportunidades, los compradores vuelven a cotizar y el mercado recupera algo de optimismo. Pero sería un error pensar que una menor tasa de interés resolverá un problema que es mucho más profundo.

La realidad es que hoy el principal obstáculo para miles de familias no es la tasa. Es que simplemente no califican para un crédito. Los requisitos son cada vez más exigentes, las rentas necesarias para acceder a una vivienda siguen aumentando y los ingresos de las personas no avanzan al mismo ritmo. Hablar únicamente de tasas es quedarse en la superficie del problema.

También existe una expectativa permanente de que “más adelante será mejor”. Que bajarán más las tasas, que aparecerán nuevos subsidios, que los precios caerán o que el escenario económico será más favorable. Sin embargo, la historia demuestra que el mercado inmobiliario rara vez entrega todas las condiciones ideales al mismo tiempo. Quienes llevan años esperando el momento perfecto muchas veces descubren que ese momento nunca llega.

Por eso, para quienes hoy tienen la posibilidad real de comprar, mi opinión es clara: el mejor momento suele ser cuando la decisión es posible, no cuando parece perfecta.

Pero hay un tema aún más preocupante del que se habla poco. Mientras el país celebra pequeñas mejoras en el financiamiento, seguimos frenando la generación de nueva oferta. Hoy existe un importante stock de viviendas disponibles, pero si no logramos reactivar el desarrollo de proyectos, en pocos años enfrentaremos exactamente el problema contrario: menos viviendas y precios aún más altos.

Durante demasiado tiempo hemos intentado resolver la crisis habitacional atacando las consecuencias y no las causas. El debate sobre densificación, permisos y normativas urbanas ha avanzado con una lentitud que Chile ya no puede darse el lujo de mantener. Si queremos viviendas más accesibles, necesitamos construir más. Y para construir más se requieren reglas claras, procesos ágiles y una visión de largo plazo.

Las tasas pueden ayudar y los subsidios también, pero ninguna de esas medidas reemplaza la necesidad de aumentar la oferta de viviendas de manera sostenida. Por lo que la verdadera pregunta no es cuánto más pueden bajar las tasas, es si estamos tomando ahora las decisiones que permitirán que los chilenos puedan acceder a una vivienda dentro de cinco o diez años, porque si la respuesta es no, el problema que enfrentamos hoy será mucho más grave mañana.

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