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12 agosto, 2026 /

Coyhaique: La oportunidad que Puerto Varas desaprovechó

Por: Mario Anfruns Bustos, Arquitecto.

Durante décadas, el crecimiento de Coyhaique fue lento y predecible. Sin embargo, en los últimos meses comenzaron a alinearse señales que marcan un cambio de ciclo para la ciudad.

La llegada de grandes actores del retail como SMU, Falabella y Cencosud no es una coincidencia. Estas empresas realizan estudios de mercado, proyecciones demográficas y análisis económicos antes de invertir cientos de millones de dólares. Cuando tres de los principales operadores del país ponen sus ojos en una ciudad, el mensaje es claro: Coyhaique dejó de ser una promesa para convertirse en un polo de desarrollo.

A esta noticia se suma la reciente aprobación de la modificación del Plan Regulador Comunal, una herramienta fundamental para orientar el crecimiento urbano de los próximos años. Ambos hechos, analizados en conjunto, representan probablemente la mayor oportunidad de planificación que ha tenido Coyhaique en décadas.

Dicho todo esto, las ciudades exitosas no son aquellas que más crecen, sino más bien, aquellas que mejor gestionan su crecimiento.

En Chile existen numerosos ejemplos donde el desarrollo llegó antes que la planificación. El resultado suele ser el mismo: congestión, pérdida de identidad urbana, presión sobre la infraestructura, dificultades para acceder a la vivienda y una creciente demanda por servicios que nunca fueron anticipados.

Coyhaique aún tiene una ventaja invaluable, porque todavía puede planificar antes de que esos problemas aparezcan. La discusión ya no debería centrarse únicamente en dónde se instalará un nuevo supermercado o un nuevo proyecto inmobiliario. Hoy la verdadera conversación debe ser mucho más ambiciosa.

La planificación de toda ciudad inteligente debe saber responder antes que el mercado las responda por sí solo: ¿cómo imaginamos la ciudad dentro de veinte o treinta años?; ¿dónde estarán los nuevos polos comerciales?; ¿cómo conectaremos los futuros barrios con el centro?; ¿qué espacios públicos necesitaremos para una población mayor?, y; ¿cómo protegemos el paisaje que da identidad a Coyhaique mientras seguimos creciendo?

El nuevo Plan Regulador entrega una base importante, pero la planificación urbana nunca termina con la aprobación de un instrumento. Por el contrario, ahí comienza el verdadero trabajo que es coordinar inversiones públicas y privadas, proyectar infraestructura, fortalecer nuevos subcentros, mejorar la movilidad y asegurar que el crecimiento beneficie a toda la comunidad.

Coyhaique tiene condiciones que muchas ciudades chilenas hubieran querido tener cuando comenzaron a expandirse. Tiene una escala urbana manejable, un fuerte sentido de identidad, un entorno natural excepcional y, actualmente cuenta con un creciente interés de inversionistas nacionales.

Eso convierte este momento en una oportunidad histórica, pero el desafío es entender que el desarrollo no ocurre por casualidad. Las mejores ciudades son el resultado de decisiones tomadas con visión de largo plazo.

La inversión privada debe ser bienvenida, porque genera empleo, dinamiza la economía y mejora la oferta de servicios. Sin embargo, también debe ser acompañada por una planificación moderna, capaz de anticipar las necesidades que ese crecimiento traerá consigo.

Dentro de algunos años recordaremos este momento como el inicio de una nueva etapa para Coyhaique. La diferencia estará en si fuimos capaces de planificar esa transformación o simplemente dejamos que ocurriera. Hoy todavía estamos a tiempo de elegir el primer camino.

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