
Por: Pabla Ortúzar, vicepresidenta del Consejo de Construcción Industrializada (CCI) y arquitecta socia de Archiplan.
Hoy enfrentamos una industria que debe responder a demandas cada vez más complejas: reducir plazos, optimizar recursos, construir de forma más sustentable y, sobre todo, adaptarse a un entorno donde la innovación es el único camino para seguir siendo competitivos.
En el Consejo de Construcción Industrializada (CCI), hemos sido testigos del interés creciente por incorporar tecnologías como BIM, gemelos digitales, inteligencia artificial, realidad virtual y automatización en distintas etapas de los proyectos. Estas herramientas no solo mejoran la planificación y la ejecución, sino que abren nuevas oportunidades para hacer más eficientes nuestros procesos, reducir errores y anticipar problemas antes de que ocurran.
Sin embargo, también somos conscientes de que la tecnología por sí sola, no es la respuesta. Nuestra gran brecha sigue siendo cultural. Necesitamos aprender a colaborar de verdad, a estandarizar datos y procesos, así como a generar confianza entre actores públicos y privados. Necesitamos que la digitalización llegue no solo a quienes diseñan y construyen, sino también a quienes toman decisiones estratégicas y lideran organizaciones.
No basta con comprar software o capacitar a unos pocos técnicos. Se requiere una transformación estructural, que involucre a toda la cadena de valor, desde los proveedores hasta los mandantes. Una transformación que redefina contratos, fomente marcos regulatorios actualizados y promueva estándares claros para que todos podamos trabajar en la misma dirección.
Hoy, países como Reino Unido, Singapur o Alemania nos muestran que es posible avanzar cuando existe voluntad de la industria y del Estado. En Chile tenemos talento, casos de éxito y experiencias piloto que demuestran que podemos lograrlo. Pero necesitamos acelerar el paso. La digitalización y la industrialización no solo son herramientas para construir mejor, sino también para entregar viviendas dignas, infraestructura resiliente y ciudades más sostenibles.
Así las cosas, hay que seguir impulsando espacios de diálogo, formación y colaboración. Invitamos a toda la industria a sumarse a esta conversación y, sobre todo, a actuar. El momento de innovar es ahora.