
Por: Valeria Morillo, Líder de contenido en ComunidadFeliz
Hasta hace poco hablar de autos eléctricos en edificios era como ciencia ficción. Hoy, el panorama cambió. El constante aumento en el precio de los combustibles nos ha dado un empujón forzoso hacia una conciencia mucho más aguda, sobre lo costoso que es mantener un vehículo a bencina.
Por ello, la electromovilidad se ha convertido en una necesidad que golpea la puerta de nuestras comunidades y llega para quedarse. Las cifras respaldan esta sensación de urgencia. Según el último informe de la ANAC, la venta de vehículos de cero y bajas emisiones alcanzó las 5.893 unidades en marzo, un salto impresionante del 148% respecto al año anterior.
Pero este crecimiento acelerado nos plantea un desafío crítico: ¿están nuestros edificios preparados para recibirlos?… Los que trabajamos en el rubro vemos a diario cómo este fenómeno aterriza en los escritorios de administradores y comités. Hay ganas, pero también muchas dudas, sobre cómo implementar esta tecnología en edificios que no fueron inicialmente diseñados para este fin.
El gran dilema es la escala. Si en una comunidad solo hay uno o dos dueños de autos eléctricos, instalar cargadores podría resultar costoso si no se recurre a empresas que los instalen de forma gratuita. El secreto del éxito está en la colaboración; necesitamos más residentes con autos eléctricos, para que la infraestructura sea viable económicamente para todos.
En los estudios de opinión realizados desde copororaciones que generamos datos, se da cuenta de que las razones por las que aún varias comunidades no se suman a la ola de la electromovilidad, son claras: un 41,3% apunta al alto costo inicial; un 32,2% a las trabas técnicas y; un 18,1% a la falta de capacidad eléctrica del edificio. Además, hay un miedo latente (muy válido), a que esto dispare el gasto común.
Aquí es donde debemos derribar mitos con información clara. Instalar un cargador no tiene porqué afectar el bolsillo del vecino que sigue usando bicicleta o transporte público. Si se cuenta con un servicio de operación inteligente, el cobro va directo a la cuenta de quien usa el cargador a través de una aplicación.
Eso sí, actualizar el reglamento de copropiedad es un must para poder implementar cargadores para autos eléctricos, dado que se hacen cambios en espacios comunes de la comunidad. Es importante mencionar que las comunidades también consiguen evitar convocar asambleas y luchar con el quórum haciendo una consulta escrita, donde los residentes pueden participar en la decisión, de manera digital.
La electromovilidad no es el futuro, es el presente, por eso es crucial transformar nuestros edificios y condominios en espacios sostenibles que no solo sigan el ritmo de los tiempos, sino que aumenten la plusvalía y calidad de vida de todos.