
Los proyectos estabilizados de la Región Metropolitana registraron una ocupación de 94,6% durante el primer semestre, mientras la incorporación de nuevos departamentos alcanzó su menor nivel desde 2021.
Por Tomás Rodríguez Botto
El mercado multifamily de la Región Metropolitana atraviesa un escenario marcado por una alta ocupación y una incorporación más acotada de nuevos proyectos. Durante el primer semestre, los edificios estabilizados alcanzaron una ocupación de 94,6%, según el Reporte Inmobiliario 2026 de CBRE y ACAFI, completando cuatro semestres consecutivos de avance.
La demanda permitió una absorción neta de 3.164 departamentos entre enero y junio, mientras la vacancia se redujo a 5,4%, su menor registro desde 2021. Sin embargo, este comportamiento se desarrolla junto con una menor expansión del stock: en los primeros seis meses del año ingresaron ocho edificios, equivalentes a 2.022 departamentos, cifra que representa una caída de 27% frente al período anterior.
El ajuste también se observa en los valores de arriendo. El precio promedio de oferta terminó el semestre en 0,271 UF por metro cuadrado mensual, con una disminución de 3,2% en doce meses.
En este contexto, mantener una unidad ocupada no constituye el único elemento que debe considerar la operación de un edificio. La capacidad de pago de los arrendatarios y la estabilidad de los contratos adquieren importancia a medida que los operadores deben administrar simultáneamente los períodos de vacancia y los riesgos asociados a la morosidad.
“Se puede tener un alto nivel de ocupación en un edificio, pero un porcentaje importante de personas que no están pagando. La ocupación por sí sola no es necesariamente el indicador que define si el activo está siendo rentable”, explica Jaime Pérez, CEO de Pop Estate.
El proceso para incorporar un nuevo arrendatario tampoco se limita a concretar una visita y firmar un contrato. La colocación considera la publicación de la unidad, el envío de cotizaciones, la coordinación de visitas, la evaluación del candidato y la posterior formalización del arriendo. Estas etapas pueden extender los períodos necesarios para completar una colocación.
A ello se suma el comportamiento de la morosidad. De acuerdo con el Informe de Morosidad Maat Chile del segundo trimestre, la mora de personas naturales aumentó 9,9% entre abril y junio. Durante el mismo período, el desempleo llegó a 9,4%, su mayor nivel en cinco años.
La situación plantea un desafío operativo para los propietarios y administradores: reducir los días en que una unidad permanece desocupada sin disminuir los estándares utilizados para evaluar a quienes ingresan como arrendatarios.
“Algo que generalmente ven los inversionistas es ‘qué tan saludable’ es la cartera de arrendatarios. En un edificio en régimen, visualizar en tiempo real quiénes pagaron al día, quiénes están pendientes por pagar, quiénes pagan atrasados y quiénes están morosos permite anticiparse en la gestión e ir mejorando estos índices mes a mes”, señala Pérez.