
Si bien respaldó la necesidad de avanzar en vivienda e integración urbana, alcalde alertó sobre eventuales efectos en la densidad, la planificación comunal y la calidad de vida de sectores consolidados.
Por Leonardo Núñez
La propuesta del Ministerio de Vivienda y Urbanismo (MINVU) para modificar la Ordenanza General de Urbanismo y Construcciones (OGUC), comenzó a generar observaciones desde el ámbito municipal.
El alcalde de Ñuñoa, Sebastián Sichel, remitió un oficio al ministro Iván Poduje en el que plantea una serie de reparos a la iniciativa y solicita revisar algunos de sus alcances antes de su implementación.
Entre los cambios propuestos se encuentra la ampliación del plazo para iniciar obras asociadas a permisos de construcción, pasando de 3 a 6 años antes de que estos caduquen. La propuesta también considera suspender el cómputo de ese plazo durante la tramitación de permisos o autorizaciones que deban ser otorgados por otros organismos del Estado y que sean necesarios para ejecutar los proyectos.
Si bien el municipio reconoce la importancia de impulsar políticas que contribuyan a enfrentar el déficit habitacional y fortalecer la integración urbana, advierte que algunas de las modificaciones podrían generar efectos no deseados en comunas con una estructura urbana consolidada.
El documento, acompañado por un informe técnico elaborado por la unidad de Asesoría Urbana de Ñuñoa, sostiene que varias de las medidas asociadas al aumento de densidad y a la flexibilización de normas urbanísticas podrían tener impactos relevantes en la planificación comunal al no considerar las particularidades territoriales de cada comuna ni las condiciones específicas de sus barrios.
Según el análisis municipal, la propuesta podría traducirse en mayores presiones sobre la infraestructura urbana existente y en transformaciones que no necesariamente se ajustan a los instrumentos de planificación vigentes. En ese contexto, la administración comunal manifestó preocupación por los posibles efectos sobre la calidad de vida de sectores residenciales consolidados y por el riesgo de generar una densificación que no esté acompañada de una adecuada planificación.
Pese a las observaciones, el municipio enfatizó que el objetivo es compatibilizar la necesidad de aumentar la oferta de viviendas con un desarrollo urbano equilibrado, sostenible y coherente con la realidad de los territorios.
El debate se suma a las discusiones que ha abierto el Ministerio de Vivienda respecto de los mecanismos para acelerar proyectos habitacionales y responder al déficit de viviendas, una agenda que continúa generando opiniones divididas entre autoridades nacionales y gobiernos locales sobre la forma en que deben compatibilizarse crecimiento urbano, densificación y calidad de vida.