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20 septiembre, 2025 /

La clase media y la casa propia

Por: Felipe García Bunster, Head of South Latam.

La clase media en Chile enfrenta crecientes dificultades para acceder a la vivienda. El alza en los precios, la mayor exigencia de renta y las condiciones más restrictivas de los créditos hipotecarios, han dejado a muchas familias en un punto muerto: ni lo suficientemente vulnerables para acceder a subsidios, ni con la capacidad financiera para cumplir las mayores exigencias.

Primero, el financiamiento. Es necesario abrir espacio a nuevas fórmulas: garantías estatales parciales que reduzcan el pie exigido, instrumentos alternativos como el leasing habitacional o el arriendo con opción de compra, y una mayor flexibilidad en los plazos y requisitos de los créditos hipotecarios. El reciente subsidio a la tasa hipotecaria para viviendas nuevas bajo 4.000 UF, es un buen ejemplo de aquello, aunque lamentablemente es una medida temporal, no estructural.

Segundo, la localización. No basta con construir más, sino con construir mejor. La rehabilitación de barrios, la densificación equilibrada y los proyectos de regeneración urbana bien conectados con transporte y servicios, deben ser prioritarios para evitar que la clase media sea empujada a la periferia. Limitar el desarrollo de viviendas en las zonas de mayor interés – por ejemplo, en torno a estaciones de metro – puede ser popular para ciertos grupos de interés, pero en la práctica restringe la oferta en los lugares donde más se necesita, encarece los precios y termina excluyendo a la clase media de las áreas mejor equipadas de la ciudad.

Tercero, el alivio tributario. Mi propuesta es repensar el sistema actual de alzas en las contribuciones, actualmente basado en una plusvalía teórica que solo se materializa al momento de la venta, pero que mientras tanto castiga al propietario con un mayor desembolso anual. La vivienda en propiedad es esencial para la estabilidad de la clase media y no debería estar sometida a una carga que compromete su capacidad de permanencia y acceso. Ajustar este sistema permitiría dar un respiro inmediato a miles de familias y corregir una inequidad que hoy erosiona la seguridad de la tenencia.

Cuarto, la regulación y sus costos. Hoy los procesos administrativos encarecen y retrasan proyectos. La simplificación y digitalización de permisos, junto con la incorporación de tecnologías constructivas más eficientes, permitirían bajar costos y ofrecer viviendas a precios más accesibles.

Finalmente, la visión de conjunto. El acceso a la vivienda de la clase media no se resolverá con una medida aislada, sino con una estrategia integral y de largo plazo, que cuente con el compromiso de todos los actores del sector público y privado. Una política que combine nuevas formas de financiamiento, regulaciones más ágiles, proyectos urbanos inclusivos y un sistema tributario más justo puede devolver la confianza en que tener una vivienda en Chile vuelva a ser un proyecto alcanzable y sostenible.

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