
La reconversión de edificios corporativos en departamentos gana fuerza en Estados Unidos, en medio de la presión por vivienda y cambios en el uso del espacio laboral, la reutilización adaptativa se consolida como una de las principales respuestas urbanas.
Por: Tomás Rodríguez Botto
Los rascacielos de oficinas que durante décadas definieron el paisaje de Nueva York están comenzando a cambiar de función. Donde antes operaban empresas, hoy avanzan proyectos residenciales. La ciudad proyecta sumar más de 16.300 nuevos departamentos a partir de la reconversión de edificios corporativos subutilizados, en una tendencia que se acelera a nivel nacional.
El fenómeno no es aislado. En Estados Unidos, la transformación de oficinas en viviendas alcanzó un máximo histórico a comienzos de 2026, con 90.300 unidades en desarrollo, lo que representa un salto de 28% respecto al año anterior. De acuerdo con reportes del sector, basados en análisis de plataformas como RentCafe, Nueva York concentra más de 16 mil de estas viviendas, liderando el proceso a nivel país.
La magnitud del crecimiento refleja un ajuste profundo del mercado inmobiliario tras la pandemia, marcado por el teletrabajo, la menor demanda por espacios corporativos y una presión sostenida por vivienda en las grandes ciudades.
La evolución ha sido rápida. En apenas cuatro años, el volumen de proyectos de reconversión prácticamente se triplicó: desde poco más de 23 mil unidades en 2022 a más de 70 mil en 2025, consolidando a este formato como una alternativa concreta frente a la construcción desde cero.
Nueva York encabeza este proceso, seguida por Washington D.C., Chicago y Los Ángeles. Solo en el último año, el área metropolitana de la ciudad registró un crecimiento cercano al 100% en este tipo de desarrollos, impulsado tanto por la disponibilidad de edificios adaptables como por la urgencia de ampliar la oferta habitacional.
El cambio ha sido acompañado por ajustes normativos. Durante 2025, las autoridades aprobaron una rezonificación que permitirá habilitar cerca de 9.500 nuevas viviendas en sectores como Midtown y Midtown South, históricamente restringidos por regulaciones urbanísticas más rígidas. A esto se suman incentivos fiscales orientados a facilitar la transformación de oficinas en residencias.
Algunos proyectos ya marcan la escala del fenómeno. El edificio ubicado en 111 Wall Street, por ejemplo, se convertirá en uno de los mayores desarrollos de este tipo en el país, con más de 1.500 departamentos. A este se suman iniciativas como 25 Water Street, con más de 1.200 unidades, y la reconversión de la antigua sede de Pfizer en East 42nd Street.
Pese al aumento de la oferta, el acceso a la vivienda sigue siendo un desafío. La ciudad sumó cerca de 143 mil nuevos residentes en 2024, mientras los precios continúan elevados. En algunos proyectos reconvertidos, los arriendos de estudios parten en torno a los US$3.900 mensuales, lo que refleja que la expansión de la oferta no necesariamente se traduce en soluciones de menor costo.
A nivel país, la reconversión de oficinas representa casi la mitad de las nuevas viviendas proyectadas bajo esquemas de reutilización adaptativa. De las cerca de 193.900 unidades previstas hacia 2026, un 47% corresponde a este tipo de iniciativas, superando el 42% registrado el año anterior.
La tendencia se extiende más allá de Nueva York. Ciudades como Dallas, Atlanta, Denver y San Francisco han comenzado a replicar este modelo, apoyadas por cambios regulatorios y programas específicos para revitalizar zonas urbanas.
El potencial de crecimiento aún es amplio. Según estimaciones del sector, cerca de una cuarta parte del inventario de oficinas en Estados Unidos —más de 1.900 millones de pies cuadrados— podría ser susceptible de reconversión. Sin embargo, la viabilidad depende de factores técnicos, costos de adaptación y marcos normativos locales.