
La tecnología permite renovar el aire interior sin generar pérdidas significativas de calefacción, un aspecto clave en zonas de clima extremo como Magallanes.
Por Tomás Rodríguez Botto
Las condiciones climáticas de Punta Arenas, marcadas por bajas temperaturas durante gran parte del año, han impulsado la incorporación de nuevas soluciones de eficiencia energética en proyectos habitacionales. Entre ellas destaca la ventilación mecánica con recuperación de calor, un sistema que permite renovar el aire al interior de las viviendas sin provocar pérdidas importantes de temperatura.
La tecnología comenzó a implementarse recientemente en nuevos desarrollos residenciales de la capital regional y busca responder a uno de los principales desafíos de las viviendas altamente aisladas: mantener una adecuada calidad del aire interior sin aumentar el consumo energético asociado a la calefacción.
El sistema funciona mediante equipos de bajo consumo eléctrico que extraen e incorporan aire de manera continua. Durante este proceso, el calor contenido en el aire que sale de la vivienda es transferido al aire fresco que ingresa desde el exterior, permitiendo recuperar gran parte de la energía térmica.
Según explica Nelson Zúñiga, director de Ingeniería y Sustentabilidad de ZVG Engineers, en condiciones donde la temperatura interior alcanza los 23°C y en el exterior se registran 0°C, el aire entrante puede ingresar a temperaturas cercanas a los 20°C o 21°C gracias a este mecanismo.
“El sistema puede recuperar hasta un 90% de la energía térmica presente en el aire que se extrae desde la vivienda, reduciendo las pérdidas asociadas a la ventilación tradicional”, señala.
Especialistas indican que este tipo de soluciones adquiere mayor relevancia en ciudades con climas extremos, donde los hogares permanecen cerrados durante largos períodos y la calefacción representa una parte importante del gasto doméstico.
Además del potencial ahorro energético, la ventilación mecánica contribuye a controlar los niveles de humedad al interior de las viviendas, reduciendo fenómenos habituales en zonas frías como la condensación en ventanas y la aparición de hongos o moho en muros y esquinas.