
La justicia china condenó a cadena perpetua a Hui Ka Yan, fundador de la mayor promotora inmobiliaria del país en el momento de su expansión. La compañía acumuló más de US$300.000 millones en pasivos y su colapso dejó proyectos inconclusos y golpeó a compradores, bancos y proveedores.
Por Tomás Rodríguez Botto
El deterioro financiero de Evergrande comenzó a acelerarse en 2020, cuando las autoridades chinas endurecieron las condiciones de acceso al crédito para las grandes empresas inmobiliarias. Un año después, la compañía dejó de cumplir con sus obligaciones financieras, dando inicio a un proceso que terminó con su liquidación y el retiro de sus acciones de la Bolsa de Hong Kong.
Hui Ka Yan, también conocido como Xu Jiayin, fue condenado el 20 de agosto por el Tribunal Popular Intermedio de Shenzhen a cadena perpetua. El empresario se había declarado culpable en abril de varios delitos, entre ellos, malversación de activos y soborno corporativo. La sentencia contempla además, la confiscación de sus bienes personales.
El tribunal impuso asimismo multas por 15.820 millones de yuanes, equivalentes a unos US$2.350 millones, a antiguas empresas vinculadas a Hui por delitos relacionados con la falsificación de registros y la ocultación de deudas.
Según los antecedentes expuestos durante el proceso judicial, Evergrande utilizó fondos obtenidos mediante la preventa de viviendas para financiar nuevos proyectos, en lugar de destinarlos completamente a las construcciones comprometidas. La situación derivó en cientos de obras inconclusas y afectó a compradores que habían pagado por propiedades que no llegaron a completarse en los plazos previstos.
Hui fundó Evergrande en 1996 y condujo durante las siguientes décadas, una estrategia de fuerte expansión dentro del mercado inmobiliario chino. La compañía recurrió a elevados niveles de endeudamiento para financiar nuevos desarrollos y utilizó las preventas como una de sus principales fuentes de recursos.
En su período de mayor crecimiento, Evergrande se convirtió en la mayor promotora inmobiliaria de China y alcanzó una valoración bursátil superior a los US$50.000 millones.
El cambio en las condiciones financieras del sector dejó expuesta la estructura de deuda de la empresa. A medida que aumentaron las dificultades para obtener financiamiento y cumplir con los pagos, Evergrande comenzó a vender propiedades con importantes descuentos para generar liquidez.
En marzo de 2024, Hui recibió una multa de US$6,5 millones y fue inhabilitado de por vida para participar en el mercado de capitales chino. Las autoridades habían determinado que Evergrande infló sus ingresos en unos US$78.000 millones.
Las acciones de la compañía dejaron de cotizar en Hong Kong en agosto de 2025, después de más de 15 años en el mercado. Para entonces, su capitalización bursátil había caído cerca de 99% respecto de sus máximos.
El caso Evergrande se desarrolló en paralelo con una crisis que alcanzó a otras grandes promotoras chinas y que se extendió al conjunto del mercado residencial.
Las ventas de viviendas nuevas han registrado sucesivos retrocesos, mientras los precios han continuado bajo presión en distintas ciudades. La menor actividad también ha reducido la construcción de nuevos proyectos, afectando la demanda de terrenos.