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20 mayo, 2026 /

Es tiempo de modernizar el sector inmobiliario

Por: Manuel Martí, gerente de franquicias Property Partners

El clima de incertidumbre generado por los conflictos internacionales y también las cifras de los principales indicadores del mercado interno, como las tasas de interés, inflación, empleo y expectativas de crecimiento, entre otras variables, han generado una sensación de estancamiento en el sector inmobiliario.

Pero si nos alejamos del ruido mediático y analizamos los datos, el panorama es mucho menos inestable de lo que parece. Basta mencionar que el primer trimestre de 2026 cerró con un alza cercana al 19% en ventas de viviendas versus mismo período del 2025, según la CChC.

Estas cifras demuestran que el mercado no está paralizado. Por el contrario, nos encontramos en un punto de inflexión donde el comprador que sabe identificar un buen producto, ubicación y timing, sigue concretando negocios de alto valor, independientemente de los problemas coyunturales, como el impacto de la crisis del petróleo en la UF y en los costos de construcción.

El fenómeno tiene distintas explicaciones. La primera es que, si bien hay un segmento del mercado muy sensible a la coyuntura, hay inversionistas que están más “acostumbrados” a los vaivenes de corto plazo y siguen considerando atractivo este mercado.

A ello se suman medidas estructurales que están moviendo la aguja hacia la eficiencia. Un hito importante es la Ley 21.718, vigente desde enero de 2025, que busca acortar los plazos en las Direcciones de Obras Municipales (DOM) y definir responsabilidades claras. Esta es la “certeza jurídica” que el inversionista tanto anhela, aunque su implementación completa aún esté en proceso.

No obstante, para dinamizar el mercado de manera definitiva, debemos profundizar en la modernización, con medidas que tiendan a una digitalización real del ciclo completo de la compraventa de inmuebles, desde el permiso de construcción hasta la escritura.

La firma electrónica y la modernización de los Conservadores de Bienes Raíces son medidas que, aunque menos vistosas que una rebaja tributaria, tienen un impacto mucho más profundo en la accesibilidad y eficiencia del mercado a largo plazo. Asimismo, es importante actualizar los planes reguladores y la forma en que operamos el corretaje de propiedades usadas, donde todavía conviven procesos manuales con una demanda que ya es casi totalmente digital.

El sector inmobiliario no solo es un refugio de valor: es un motor de empleo y desarrollo. Las señales para el mediano plazo son claras, porque con la inflación convergiendo, la “permisología” en vías de destrabarse y una adopción tecnológica creciente, el mercado chileno entra en una etapa más profesional y robusta. Quienes logren ver más allá de la coyuntura entenderán que estamos ante una oportunidad de recuperación real y sostenible.

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