El importante rol de la banca flexibilizada para activar el mercado inmobiliario
De cara a la crisis inmobiliaria y de la construcción que lleva más de cinco años sin poder destrabarse, son varias las estrategias que han salido tanto del ámbito gubernamental como de los privados, pero ¿qué ha pasado con la banca? Considerando que hoy las tasas de interés actuales, según datos del Banco Central, están en un promedio general para créditos hipotecarios en torno al 4,45%.
Evidentemente, aunque hay algunos bancos que ofrecen tasas de interés más competitivas, como BancoEstado con alrededor del 5,49% anual, Consorcio con 5,55% al año, Itaú con 5,96% anual, Security en un 6,03% anual, aún así, se requieren estrategias de alternativas mixtas estandarizadas que permitan financiar viviendas de entrega inmediata, para destrabar el stock y facilitar la adquisición de dichas propiedades.
De esta necesidad surgió la comunidad Mujeres Inmobiliarias (MI), con el fin de crear puentes, conexiones y soluciones reales para el mercado. Por lo que hoy fue noticia cuando establecieron el desafío de lograr financiar viviendas por sobre UF 4.000, con una propuesta donde la banca pueda flexibilizar sus tiempos de financiamiento, ofreciendo una cuota mínima de pagos para que el cliente pueda sacar el pie y después de dos años continuar pagando la cuota normal.
Así, el aporte del comprador sería de un 12%, para fomentar la responsabilidad y compromiso en el proceso, lo que podría llevar a una mayor satisfacción con la compra y mejorar la accesibilidad, para quiénes carecen de grandes ahorros. Aunque ojo, para esto, se necesitará educación financiera para ayudar a entender y concluir en la conversión desde la importancia de este aporte inicial y los beneficios de la propiedad.
En cuánto al Fondo de Inversión Privada que sería del 13%, permitirá diversificar las fuentes de financiamiento y puede atraer capital para proyectos que históricamente no han sido suficientemente financiados. Los fondos de inversión suelen tener experiencia en la gestión de inversiones inmobiliarias, lo que puede contribuir a un enfoque más profesional en la venta y administración de las viviendas, para no incrementar el costo total del financiamiento para los compradores, por lo cuál sería relevante asegurar la transparencia en las condiciones y que no se afecte negativamente el acceso a la vivienda por excesivas expectativas de retorno.
Y llegamos por fin, al Crédito Hipotecario Bancario de un 75%, donde la inclusión de un alto porcentaje de financiamiento a través de créditos hipotecarios puede facilitar a los compradores el acceso a la propiedad, distribuyendo el costo de la vivienda en el tiempo, además de facilita el acceso a tasas competitivas y condiciones de pago a largo plazo, reduciendo la carga financiera inmediata.
Sin embargo, nuevamente la dependencia del crédito hipotecario puede ser peligrosa en caso de cambios en las tasas de interés o en la situación económica que afecten la capacidad de los compradores para mantener los préstamos, por lo que se debe seguir implementando programas que instruyan a los compradores sobre financiamiento, presupuesto y manejo de deudas. Esto puede aumentar la tasa de aprobado para créditos hipotecarios.
Igualmente no se puede dejar de considerar colaboraciones con el Gobierno para ofrecer incentivos fiscales o subsidios a los compradores en su primer hogar, lo que podría aliviar el aporte inicial requerido, pero raya para la suma, la combinación de estos tipos de financiamiento puede significar el facilitar el acceso a viviendas de entrega inmediata, activar el mercado y mermar un poco el Déficit Habitacional.
Para todo esto, es fundamental tener en cuenta las dinámicas del mercado inmobiliario, la economía y las necesidades de los compradores. Las estrategias de financiamiento deben ser flexibles y adaptables para abordar los retos del sector inmobiliario y garantizar que los compradores no solo puedan acceder a sus viviendas, sino también mantenerlas sin caer en problemas financieros.