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9 noviembre, 2025 /

Cómo el alza de la luz provocó un efecto dominó hasta impactar al mercado inmobiliario

Por: Cristián Martínez, fundador de Crece Inmobiliario, Ingeniero Comercial, Magister en Administración de Empresas de IEDE y Master de Administración de Empresas en la Universidad de LLeida.

Las cuentas de electricidad escalaron hasta un 7% mensual en julio, producto de errores de cálculo que hoy sabemos que nadie anticipó. El golpe fue duro y llegó sin aviso. Si bien lo que al principio parecía un problema técnico y transitorio, se transformó en un verdadero terremoto para la economía de las familias chilenas.

Cuando la luz sube, no significa únicamente que el encender una ampolleta se vuelva algo aún más costoso, sino que hay un efecto dominó que impacta todo el ecosistema financiero del hogar, especialmente, para quienes están comprando o pagando una vivienda, porque el alza eléctrica empuja el Índice de Precios al Consumidor (IPC) hacia arriba.

Por ende, y en consecuencia, la UF que se ajusta mensualmente con la inflación, sube. Ahí es donde comienza la reacción en cadena: arriendos, colegiaturas, dividendos hipotecarios, gastos comunes, etc. Todo lo indexado a la UF se encarece automáticamente.

El resultado de esto es una percepción tangible de que el dinero no alcanza como antes, lo que se traduce en la postergación de decisiones que impactan a los proyectos de las familias. Especialmente en aquellas que piensan incluso en adquirir una propiedad.

Si bien, el alza eléctrica impacta en la UF, por otro lado las tasas de interés han caído significativamente y hoy están en torno al 3,3% para viviendas nuevas con subsidio al dividendo, lo que ha hecho que el mercado no se haya paralizado completamente, pero sin duda está más cauteloso de lo que podría estar.

La pregunta del millón: ¿se recomienda comprar propiedades en este escenario?. La respuesta es sí. Las tasas están en mínimos de los últimos dos años, el subsidio al dividendo está operativo y beneficia viviendas nuevas de hasta 4.000 UF. Si se cumplen los requisitos y se busca comprar en ese segmento, la ventana actual es atractiva. Si se espera, lo más probable es que exista el riesgo de que la UF siga subiendo impulsada por la inflación y las tarifas, lo que encarecería el dividendo en pesos a futuro, incluso si las tasas se mantienen bajas.

La Comisión Nacional de Energía ya detectó que existió un doble ajuste inflacionario en las tarifas eléctricas y anticipa correcciones desde el primer semestre de 2026. Esto debería quitar presión al IPC y, por ende, desacelerar el crecimiento de la UF. Si además las tasas de interés continúan su trayectoria descendente, el próximo año podríamos ver una mejora gradual en la capacidad de compra y un repunte en las ventas, especialmente en el segmento medio.

Si en 2026 la inflación se normaliza y el tema eléctrico encuentra solución, el crédito hipotecario puede reactivarse de manera sostenida y llegar más equitativamente a distintos segmentos de la población.

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