
El Global Occupancy Planning Benchmark Report 2026 de JLL, revela que mejorar la precisión de la información sobre el uso de los espacios se convirtió en la segunda prioridad para las áreas inmobiliarias corporativas. Al mismo tiempo, la asistencia a las oficinas aumentó y siete de cada diez trabajadores ya acuden entre tres y cinco días por semana.
Por Tomás Rodríguez Botto
La optimización de los espacios de oficina continúa siendo el principal objetivo de las empresas a nivel global, pero en 2026 surgió una nueva prioridad: mejorar la calidad de los datos con los que se gestionan los inmuebles corporativos. De acuerdo con el Global Occupancy Planning Benchmark Report 2026 de JLL, la precisión de la información sobre los espacios escaló al segundo lugar entre las prioridades de las áreas de real estate corporativo, reflejando la necesidad de contar con información confiable para respaldar la toma de decisiones.
El estudio, elaborado a partir de una encuesta aplicada a 84 organizaciones que administran en conjunto más de 716 millones de pies cuadrados de oficinas y otros activos inmobiliarios en América, Europa, Asia-Pacífico, Medio Oriente y África, muestra que el 71% de las compañías mantiene la optimización del portafolio como su principal objetivo, mientras que mejorar la precisión de los datos desplazó a la reducción de costos entre las prioridades estratégicas.
La investigación atribuye este cambio al creciente uso de herramientas analíticas y al desarrollo de soluciones basadas en inteligencia artificial, cuya efectividad depende de la calidad de la información disponible. Sin embargo, la adopción de estas tecnologías aún es limitada: solo el 30% de las organizaciones utiliza inteligencia artificial en la planificación de ocupación de oficinas y apenas un 8% ha avanzado más allá de programas piloto. Entre las principales barreras aparecen las preocupaciones por la privacidad de los datos (70%), los costos de implementación (46%) y la compatibilidad con los sistemas existentes (45%).
El informe también evidencia un cambio en los patrones de asistencia presencial. Actualmente, el 70% de los trabajadores asiste a la oficina entre tres y cinco días por semana, mientras que el 62% de las organizaciones ya exige un número fijo de jornadas presenciales, consolidando modelos híbridos más estructurados que los observados en años anteriores.
Como resultado, la utilización efectiva de las oficinas continúa aumentando. A nivel global alcanzó un 56% en 2026, dos puntos porcentuales más que el año anterior y el nivel más alto registrado desde la pandemia. Paralelamente, la brecha entre la ocupación efectiva y la meta fijada por las empresas se redujo de 25 a 18 puntos porcentuales, lo que refleja expectativas más ajustadas a la realidad y un uso más eficiente de los espacios corporativos.
Otro de los cambios observados es la transformación del diseño de las oficinas. Los espacios privados continúan perdiendo superficie, mientras aumentan las áreas compartidas destinadas al trabajo individual y colaborativo. El 41% de las organizaciones incrementó la instalación de cabinas telefónicas, el 30% amplió las salas de concentración y otro 30% aumentó los puestos de trabajo compartidos, en línea con una mayor flexibilidad en la asignación de espacios.
El estudio también advierte que las empresas aún enfrentan desafíos para administrar espacios especializados, como laboratorios, centros de datos o instalaciones industriales. Estos representan cerca del 23% de las superficies gestionadas por las organizaciones participantes, pero su utilización efectiva alcanza solo un 45%, muy por debajo de la meta promedio de 72%, debido principalmente a la falta de métricas específicas y sistemas de información adecuados.