
El promedio de personas por hogar pasó de 2,89 a 2,77 en cinco años. El fenómeno, marcado por el envejecimiento de la población y cambios en la composición de las familias, aumenta la cantidad de unidades necesarias para alojar a los habitantes del estado.
Por Tomás Rodríguez Botto
Más viviendas no necesariamente significan una reducción equivalente de la presión habitacional. El caso de California muestra cómo los cambios demográficos pueden modificar las necesidades de un mercado residencial incluso cuando aumenta el número de unidades disponibles.
Entre 2019 y 2024, el estado incorporó más de 650.000 viviendas. En paralelo, el promedio de personas que ocupan cada hogar bajó de 2,89 a 2,77, según un análisis del Public Policy Institute of California citado por Los Angeles Times.
La relación entre ambos datos es relevante para dimensionar la oferta. Si una mayor cantidad de personas vive en hogares de menor tamaño, se requieren más unidades residenciales para alojar a una población determinada. Por ello, el crecimiento del parque habitacional no se traduce necesariamente en una disminución proporcional de las necesidades de vivienda.
El cambio está relacionado, entre otros factores, con la evolución de las familias. Los hijos que abandonan el hogar de sus padres, la pérdida de uno de los integrantes de una pareja y una menor cantidad de hijos están modificando la composición de los hogares en distintas generaciones.
El envejecimiento de la población constituye otro de los elementos centrales. En California, las proyecciones estatales indican que cerca de 10 millones de personas tendrán 60 años o más en 2030, cifra equivalente aproximadamente a una cuarta parte de la población.
Además, cerca del 20% de los habitantes de ese grupo etario vive solo. Esto significa que una parte creciente de la población ocupa viviendas que anteriormente podían haber sido compartidas por más integrantes de una familia.
El condado de Marin es uno de los territorios donde esta transformación resulta especialmente visible. Más de un tercio de sus residentes tiene 60 años o más y se proyecta que esa proporción llegue al 40% en 2040.
Jenny Silva, directora ejecutiva de Call Marin Home, una coalición dedicada a la vivienda asequible y sostenible, explicó que las transformaciones familiares pueden reducir considerablemente el número de personas que ocupa una misma propiedad.
“Lo que era un hogar para cuatro o cinco personas ahora es un hogar para una”, señaló Silva a Los Angeles Times.
El fenómeno no se concentra exclusivamente en las personas mayores. Especialistas citados por el medio también han identificado hogares más pequeños entre adultos jóvenes y de mediana edad. La menor cantidad de hijos, la postergación de la maternidad y paternidad y la decisión de no tenerlos forman parte de los cambios que están modificando la estructura de los hogares.