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9 junio, 2026 /

Viviendas modulares siguen ganando terreno como alternativa para acceder a la casa propia

La tendencia atrae tanto a quienes buscan una primera vivienda como a quienes desarrollan proyectos turísticos o de renta.

Por Leonardo Núñez

La casa propia sigue siendo una de las principales aspiraciones de las familias chilenas. Sin embargo, el aumento del costo de vida, el encarecimiento de las propiedades y las mayores exigencias para acceder a financiamiento hipotecario, han llevado a muchas personas a explorar alternativas distintas a la compra tradicional de una vivienda.

En ese escenario, las viviendas modulares han comenzado a consolidarse como una opción cada vez más atractiva. Su propuesta combina rapidez de ejecución, flexibilidad de diseño y costos más previsibles, factores que han despertado el interés de familias, inversionistas y propietarios de terrenos en distintas zonas del país.

A diferencia de una construcción convencional, donde gran parte de las obras se desarrolla en terreno, la vivienda modular se fabrica mayoritariamente en talleres especializados para luego ser trasladada e instalada en el lugar definitivo. Este proceso permite optimizar plazos, mejorar el control de calidad y reducir contingencias asociadas a la construcción tradicional.

“Modular no significa hacer viviendas genéricas. Hoy una vivienda modular puede diseñarse completamente a medida, adaptándose al terreno, las vistas, la orientación solar y la forma en que cada persona quiere vivir sus espacios”, explica María Fernanda Vásquez, arquitecta de la constructora Costamódulos.

Uno de los principales atributos de este sistema es la rapidez de ejecución. Mientras la fabricación se desarrolla en taller, de manera paralela se preparan las fundaciones y el terreno, permitiendo acortar significativamente los tiempos de entrega. Según la empresa, algunos proyectos pueden completarse en menos de 60 días.

La tendencia también refleja cambios en las preferencias habitacionales. Cada vez más personas buscan alternativas fuera de los centros urbanos, ya sea para establecer una residencia permanente, una segunda vivienda o desarrollar proyectos de arriendo de corta estadía mediante plataformas como Airbnb. En muchos casos, las viviendas modulares se instalan en parcelas, terrenos familiares o sectores donde el valor del suelo resulta más accesible.

Otro factor que impulsa su crecimiento es la posibilidad de incorporar soluciones de eficiencia energética, como paneles solares y sistemas off-grid, que permiten reducir los costos operacionales y aumentar la autonomía de la vivienda.

El proceso de desarrollo suele comenzar con el análisis de las características del terreno y las necesidades de los futuros propietarios. A partir de esa información se diseña un proyecto personalizado, cuya fabricación se realiza en taller antes de ser transportado e instalado en su ubicación definitiva.

Más allá del uso habitacional, la construcción modular ha ampliado su presencia hacia otros segmentos. Actualmente, estos módulos también se utilizan como oficinas, gimnasios, quinchos, bodegas, ampliaciones, espacios comerciales y proyectos turísticos.

Desde la industria estiman que el mercado continuará expandiéndose durante los próximos años, impulsado por la búsqueda de soluciones habitacionales más eficientes y adaptables. En un contexto marcado por el aumento de los costos de construcción y el acceso cada vez más complejo a la vivienda tradicional, la construcción modular comienza a posicionarse como una alternativa con espacio para crecer dentro del mercado inmobiliario chileno.

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