
Sondeo del Instituto UNAB de Políticas Públicas revela que solo el 11% de las personas considera resuelta su situación habitacional. Los altos precios de las viviendas, las restricciones para acceder a créditos hipotecarios y el pesimismo respecto de las posibilidades de mejora, aparecen como las principales preocupaciones.
Por Tomás Rodríguez Botto
El acceso a una vivienda continúa siendo una de las principales preocupaciones de los hogares en Chile. Así lo evidencia el más reciente Sondeo de percepción sobre acceso a la vivienda, elaborado por el Instituto UNAB de Políticas Públicas, que muestra que el 89% de los encuestados enfrenta algún tipo de dificultad para acceder a una vivienda adecuada, o mejorar su situación habitacional; mientras que solo un 11% considera que tiene resuelta esta necesidad o cuenta con posibilidades reales de avanzar.
Del total de participantes, un 34% señala que no puede acceder a una vivienda adecuada, ya sea porque vive como allegado o en condiciones habitacionales precarias. En tanto, un 25% afirma que arrienda y no puede acceder a la compra de una vivienda, mientras que un 30% indica que pese a ser propietario, no tiene posibilidades de mejorar su situación actual.
El estudio identifica que el principal obstáculo para acceder o mejorar una vivienda son los altos precios del mercado. Un 38,8% de los encuestados menciona el valor de las viviendas y los arriendos como la mayor dificultad, seguido por un 22% que atribuye el problema a las restricciones para acceder a un crédito hipotecario.
A ello se suma un 14% que declara que sus ingresos no son suficientes para ahorrar el pie exigido o financiar un arriendo, mientras que porcentajes considerablemente menores mencionan la falta de subsidios, el costo de ampliar una vivienda o la escasa disponibilidad de inmuebles que respondan a sus necesidades.
La percepción de un deterioro en las condiciones de acceso a la vivienda también queda reflejada en la comparación intergeneracional. El 70% de los consultados considera que actualmente es mucho más difícil acceder a una vivienda que en la época en que sus padres tenían su misma edad.
Esta percepción es aún más marcada entre los jóvenes. En el grupo de entre 18 y 29 años, el porcentaje alcanza el 81,3%, lo que evidencia una visión particularmente crítica respecto de las oportunidades de acceso habitacional para las nuevas generaciones.
Las dificultades para acceder a una propiedad también se reflejan en las preferencias habitacionales. El 56% de los encuestados manifiesta estar de acuerdo con la afirmación de que actualmente conviene más arrendar que comprar una vivienda.
Entre quienes comparten esa visión, el 40,6% explica que la principal razón son los altos precios de compra, mientras que un 29,6% apunta a la imposibilidad de acceder a un crédito hipotecario. Solo un 1,8% señala que opta por arrendar debido a la flexibilidad que ofrece esta modalidad.
Por otra parte, el estudio también muestra expectativas poco favorables respecto de la evolución del acceso a la vivienda. El 78% de los encuestados considera que es poco o nada probable que las personas logren mejorar su situación habitacional durante los próximos tres a cinco años. A nivel personal, el 67% estima igualmente improbable que su propio hogar pueda avanzar en ese período.
De acuerdo con la ficha metodológica, el sondeo fue aplicado entre el 17 de abril y el 3 de mayo de 2026 a 2.636 personas mayores de 18 años de las 16 regiones del país, mediante una encuesta cuantitativa no probabilística con cobertura nacional.