
El fenómeno de la falta de vivienda alcanza niveles históricos, impulsado por el alza de los arriendos, la escasez de vivienda social y el aumento sostenido de la demanda por alojamientos temporales, con Londres como principal foco del problema.
Por Leonardo Núñez
Un informe de la organización benéfica Shelter de Reino Unido, alertó que más de 382.600 personas no tienen un hogar permanente en Inglaterra, lo que representa un aumento anual del 8%, de acuerdo con datos oficiales recopilados hasta diciembre de 2025.
La cifra refleja una profundización de la crisis habitacional en el país y pone presión sobre la nueva estrategia impulsada por el Gobierno laborista para prevenir la pérdida de viviendas y reducir el número de personas sin hogar. El estudio revela que la situación es especialmente crítica en Londres, donde el costo de los arriendos ha superado con creces los ingresos necesarios para acceder a una vivienda.
En la capital británica, una de cada 45 personas se encontraba en situación de calle o viviendo en alojamientos temporales durante 2025. En algunos distritos, el panorama es aún más grave: en Newham, al este de Londres, se estima que una de cada 18 personas no tiene un hogar estable, mientras que en Westminster la proporción es de una de cada 21 y en Lambeth de una de cada 26.
Según Shelter, la mayoría de estas personas no duerme necesariamente en la calle, sino que se encuentra alojada en soluciones temporales financiadas por las autoridades locales, como albergues sociales u hospedajes de emergencia.
Sin embargo, de acuerdo al reporte citado por The Financial Times, este tipo de respuesta ha crecido de forma acelerada: más de 350.000 personas viven actualmente en alojamientos temporales en toda Inglaterra, la cifra más alta desde que existen registros, con un aumento interanual del 45%.
El informe identifica como principales causas de este fenómeno el fuerte incremento de los arriendos privados, la congelación de las ayudas estatales a la vivienda y la brecha estructural entre la oferta de vivienda social y la demanda existente. A ello se suma un mercado inmobiliario tensionado que ha dificultado el acceso a soluciones habitacionales estables para amplios sectores de la población.
En paralelo, el número de personas que duermen directamente en la calle también ha ido en aumento. Shelter estima que más de 4.600 personas pasan la noche a la intemperie en Inglaterra, lo que representa un alza del 20% en un solo año, evidenciando que las medidas de emergencia no han logrado contener el problema de fondo.
Frente a este escenario, el Gobierno laborista presentó una nueva estrategia nacional para evitar que las personas pierdan sus hogares. El plan contempla la coordinación entre hospitales, cárceles y otros servicios públicos para prevenir situaciones de calle, además del compromiso de reducir a la mitad el número de personas que duermen en la vía pública y poner fin al uso de alojamientos tipo bed & breakfast para familias con niños.
La directora ejecutiva de Shelter, Sarah Elliott, advirtió que las medidas deben ir más allá de la contención a corto plazo. “Para que la estrategia del Gobierno funcione, su objetivo debe ser erradicar por completo la falta de vivienda”, señaló, enfatizando la urgencia de transitar desde soluciones temporales hacia hogares seguros y permanentes.