
Por: Eduardo Ricci Burgos, abogado de Negocios COHLERS + Partners
El “flipping” inmobiliario, es una práctica originada en Estados Unidos que consiste en la compra de un activo generador de ingresos, generalmente, un inmueble que es renovado, reconvertido y luego vendido rápidamente a un precio más alto en un corto período de tiempo para beneficiarse de la plusvalía.
En Estados Unidos se viene haciendo hace ya varias décadas, en Chile también, pero a otra escala. Así, estamos frente a un negocio revitalizado o “2.0”. Se puede señalar que es a una compra estratégica, dado que se necesita un inmueble infravalorado o con un real potencial de mejora, al cual se deben realizar mejoras significativas para aumentar su valor.
Sin embargo, para que sea rentable requiere varios requisitos, por ejemplo: (i) conocer y entender las tendencias del mercado inmobiliario y las oportunidades de inversión. No es lo mismo un negocio rápido que uno lucrativo; (ii) contar con capital inicial suficiente para la compra y las mejoras, teniendo en cuenta costos adicionales como impuestos, gastos de venta, costos del financiamiento y mantenimiento, en caso de no lograr una venta rápida.
Suma y sigue: (iii) definir muy bien los cálculos sobre la inversión inicial, gastos de remodelación impuestos y servicios; (iv) tener habilidades de renovación, es decir, poder realizar o supervisar las mejoras necesarias en forma rápida y eficiente, para reducir los costos; y (v) contar con las suficientes conexiones en el mercado, como acceso a agentes inmobiliarios, contratistas y otros profesionales que faciliten este negocio y lo complementen, para apurar el retorno de la inversión.
Dentro de las ventajas de este sistema, está el hecho de que puede generar beneficios significativos en un corto período, así, el éxito del “flipping” depende de la rotación; además, ayuda a mejorar la calidad de las propiedades en el mercado, diversifica la posibilidad de oferta y de acceso a la vivienda y, ofrece una forma diferente de invertir en bienes raíces.
Sin embargo, como cualquier otra inversión, pero especialmente aquellas que ofrecen gran rentabilidad en un período muy corto de tiempo, se debe tener claro que siempre implican un riesgo financiero y de mercado, especialmente por la volatilidad; pues las renovaciones pueden exceder el presupuesto planeado originalmente por gastos no anticipados, los cambios en el mercado pueden afectar la velocidad de venta y los precios, por ejemplo excedente de inmuebles en oferta, y la falta de experiencia puede llevar a decisiones erróneas y pérdidas financieras.
Así, y cuando la situación económica no es clara ni da garantías suficientes de mejora, no está de más tener “los huevos en distintas canastas”, convirtiéndose el “flipping” inmobiliario en una estrategia de inversión que puede resultar rentable en tiempos de incertidumbre.
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