
La calidad de los espacios, la eficiencia energética y la experiencia habitacional comienzan a influir directamente en la plusvalía y velocidad de venta de los proyectos inmobiliarios.
Por Tomás Rodríguez Botto
El mercado inmobiliario atraviesa un escenario marcado por menores niveles de venta, mayores costos de construcción y compradores cada vez más exigentes. En ese contexto, el diseño dejó de ser únicamente un elemento estético y comenzó a consolidarse como un factor relevante en la valorización de las propiedades.
Hoy, conceptos como funcionalidad, bienestar, eficiencia energética y calidad de terminaciones están cada vez más asociados a la competitividad de un proyecto. Según el informe Global Real Estate Outlook 2026 de JLL, más de dos tercios de los compradores a nivel mundial esperan que las propiedades incorporen atributos vinculados a personalización y calidad de vida.
La tendencia también se refleja en la comercialización. Datos de la National Association of Realtors (NAR) indican que las viviendas acondicionadas profesionalmente pueden venderse hasta un 10% por sobre propiedades comparables, mientras que la Real Estate Staging Association (RESA) sitúa esa diferencia entre 15% y 20% en algunos segmentos.
Para Camila Ortega, directora de arte de 122 Homes, especializada en activos residenciales premium para inversionistas latinoamericanos, el diseño ya cumple un rol estratégico dentro del negocio inmobiliario.
“Hoy el diseño influye directamente en la percepción de valor y en la competitividad de un proyecto. Una propiedad bien diseñada logra diferenciarse más rápido dentro de un mercado altamente saturado”, afirma.
La velocidad de venta también se ha transformado en un factor clave. Según la International Association of Home Staging Professionals, las propiedades intervenidas profesionalmente permanecen en promedio 23 días en el mercado, frente a 184 días de inmuebles equivalentes sin acondicionamiento.
En Chile, esta tendencia coincide con un contexto de menor dinamismo. De acuerdo con Colliers, las ventas de departamentos acumulan una caída cercana al 50% desde 2018, mientras que los permisos de edificación han disminuido alrededor de 40%.
A esto se suma el avance de criterios de sostenibilidad. Para la NAR, las propiedades con certificaciones energéticas y materiales sustentables pueden transarse entre un 12% y un 15% sobre el promedio del mercado, una tendencia que comienza a ganar terreno también en Chile y en mercados europeos cada vez más observados por inversionistas latinoamericanos.