
El actor británico deja atrás una propiedad cargada de historia familiar, diseño de autor y una de las vistas más icónicas de la costa de California.
Por Leonardo Núñez
El actor Orlando Bloom puso en venta su casa en Malibú por US$12 millones, marcando el cierre de una etapa personal ligada a su vida familiar y a más de una década en la exclusiva costa californiana.
Ubicada sobre la playa estatal El Matador, una de las más reconocidas de Malibú, la propiedad fue adquirida en 2011 por cerca de US$2,5 millones, cuando Bloom estaba casado con la modelo Miranda Kerr. Desde entonces, el actor invirtió varios millones adicionales en remodelaciones que transformaron por completo la vivienda.
La casa, construida en la década de 1970, cuenta con cuatro dormitorios y fue rediseñada con la colaboración del artista y diseñador Roy McMakin, quien incorporó acabados personalizados y mobiliario a medida. Entre las principales intervenciones se incluye la reconfiguración de la planta baja y la construcción de una piscina, elevando significativamente el estándar de la propiedad.
Más allá de su valor arquitectónico, la vivienda tiene un fuerte componente emocional. Según el propio Bloom, su hijo Flynn pasó gran parte de su infancia en este entorno costero, incluso después de su separación con Kerr en 2013, manteniendo ambos residencias cercanas para facilitar la vida familiar.
En los últimos años, sin embargo, el actor se trasladó al norte de California y dejó de utilizar la propiedad como residencia principal. “Sentí que tal vez era el momento adecuado para dejarlo ir”, comentó, tras haberla arrendado temporalmente y constatar que no volvería a habitarla.
El inmueble destaca por su privacidad —al estar emplazado en una comunidad cerrada— y por su acceso privilegiado a la playa, dos factores clave que han impulsado el atractivo del mercado inmobiliario de lujo en la zona, según reportes de medios especializados como Mansion Global.