
Pese al complejo momento del rubro, Pablo Orús, gerente general de Reistock, sostiene que hoy se abren oportunidades únicas para quienes entienden el ciclo inmobiliario. En esta entrevista, analiza la efectividad de medidas como el subsidio a la tasa, la evolución del perfil del comprador y los motivos por los que —aunque parezca contradictorio— este sería el mejor momento para comprar.
“Estamos en el peor momento de la crisis, por eso muchos creen que no hay que invertir. Pero es justo ahora cuando hay que hacerlo”. Así de claro es Pablo Orús, gerente general de Reistock, al analizar el momento actual del mercado inmobiliario. Con una mirada experta sobre los ciclos del sector, Orús asegura que hoy existe una ventana de oportunidad que será clave para los inversionistas que piensen a mediano y largo plazo.
El ejecutivo parte reconociendo que Chile atraviesa una de las crisis más largas que ha vivido la industria: desde el estallido social, la pandemia y ahora la restricción del crédito. “Lo que estamos viendo no responde a una causa única, sino a una suma de factores sucesivos que han afectado la demanda y frenado la construcción. Pero esto es parte natural del ciclo”, explica.
Según Orús, el mercado inmobiliario se mueve en cuatro fases: recuperación, expansión, sobrestock y recesión. Hoy estaríamos en la última, lo que significa que tanto la oferta como la demanda están contraídas y los precios caen. “Estamos construyendo la mitad de lo que deberíamos. Pero eso no significa que haya menos necesidad de viviendas. La demanda se sigue acumulando”, advierte.
“Y ahí está la oportunidad. Comprar cuando otros esperan”, afirma.
Orús sostiene que muchas personas están postergando su decisión de compra, pero esa espera podría salir cara. “Hoy lo que se está construyendo, se está haciendo con costos más altos, lo que significa que el nuevo stock será más caro. Cuando la demanda reprimida vuelva a activarse, no solo van a subir los precios, sino que muchos se quedarán sin producto o compraran algo más pequeño”, advierte.
Desde Reistock vemos varias inmobiliarias que ya están apostando a ese escenario. “Están desarrollando productos hoy, incluso cuando los números no nos dan para competir con los precios actuales. Porque cuando se agote el stock antiguo, nosotros seremos los que tengamos unidades nuevas, listas para vender a precio nuevo”, agrega.
Según sus proyecciones, la etapa de recuperación comenzará en los próximos dos años, alrededor de 2027. Se prevé un mercado con costos más altos, las tasas se mantendrán constantes, ya que se consideran “la nueva realidad”. Por lo tanto, la estrategia de inversión deberá centrarse en obtener las mejores condiciones crediticias y, principalmente, en la calidad del producto que se adquiere.
Más allá del ciclo económico, Orús identifica un cambio en el tipo de cliente. “Hoy no estás comprando un departamento para vivir, porque probablemente ese departamento ya no puedas comprarlo, aunque si arrendarlo. Pero si puedes comprar otra cosa, algo mucho mas importante ya que estás comprando un futuro. Y eso requiere asesoría y planificación”, explica. Por eso, en Reistock trabajan bajo un modelo de asesoría que va mucho más allá de vender unidades. “Queremos que compres dos departamentos hoy. Y que me llames en dos años y me digas: ‘Todo pasó como me dijiste. Ahora quiero comprar cuatro’”, ejemplifica.
Los compradores actuales están buscando generar ingresos pasivos, proteger su capital y aprovechar condiciones favorables antes del rebote. Según Orús, “muchos se han dado cuenta de que aunque el arriendo rara vez cubre el dividendo, el negocio real es la plusvalía y que se puede crecer en volumen y patrimonio con una buena estrategia”.
Otro punto que Orús destaca como clave en esta fase del mercado son las medidas de apoyo estatal, especialmente el FOGAES (Fondo de Garantía para Créditos de Vivienda) y el subsidio a la tasa. “Son herramientas muy útiles para activar compras que estaban detenidas. Le permiten a personas que no tenían el pie completo o que no calificaban por renta, entrar al mercado con mejores condiciones, y ayudará a bajar el stock actual permitiendo que se vuelva a construir en el futuro”, afirma.
Desde Reistock han aprovechado estas políticas para dinamizar ventas en proyectos con entrega inmediata, facilitando procesos y acompañando al cliente desde la elección del producto hasta la gestión financiera.
El mensaje de Pablo Orús es claro: el futuro del mercado será mucho más competitivo, y quienes esperen a ver señales claras de recuperación ya habrán llegado tarde. “Invertir cuando todos compran es fácil. Lo difícil es hacerlo cuando nadie se atreve. Pero ahí está la verdadera ganancia”, concluye.
Con una combinación de visión de largo plazo, asesoría estratégica y lectura precisa del ciclo inmobiliario, Reistock se posiciona como un actor clave para los inversionistas que no quieren improvisar. Según Orús, la decisión correcta no es esperar, sino anticiparse. Porque como él mismo dice: “No se trata de comprar un departamento, sino de construir un futuro”.