
Carla Quiroga, analista y Co-founder & CEO de 122 Homes.
Las formas de invertir cambiaron y seguirán cambiando. En el mercado residencial, la pandemia aceleró una evolución que ya parecía inevitable. Hoy hay mayor flexibilidad en las formas de habitar, algo que también empieza a reflejarse en las decisiones de inversión. Al retorno financiero se sumó la posibilidad de disfrutar lo construido.
De ahí el avance de los denominados Pleasure Assets, activos que combinan una lógica financiera con la posibilidad de disfrutarlos hoy o en el futuro.
Un piso en Miami o Valencia que se arrienda durante parte del año y se utiliza cuando su propietario lo decide. Hay ciudades que permiten potenciar ambos atributos: los mismos lugares que queremos disfrutar concentran una demanda capaz de sostener la operación y mejorar el retorno. En otros casos, adquirir una propiedad permite abrirse a un nuevo territorio y acceder a oportunidades que van más allá del propio activo.
Este concepto dejó de ser un privilegio exclusivo de las grandes fortunas y hoy lo consideran inversionistas de distintos perfiles. España, en particular, reúne condiciones especialmente favorables para consolidarse como uno de los principales referentes de esta tendencia, precisamente por su capacidad para ofrecer activos que combinan renta y disfrute.
España ha sido históricamente la puerta de entrada de la región a Europa. El idioma, la exposición al euro y la conectividad permiten invertir y mantener una relación cercana con el territorio, su cultura y sus oportunidades. Esta afinidad adquiere especial relevancia en un momento de creciente salida de capital privado hacia activos tangibles en el exterior, donde más del 68% de las personas con patrimonio significativo busca trasladar parte de sus activos fuera de sus países de origen, mientras un 49% manifiesta una alta preocupación por su seguridad patrimonial.
A esta movilidad de capital se suma la del talento. En los últimos cinco cursos, el número de estudiantes extranjeros matriculados en grados y másteres españoles aumentó un 50,7%, y Chile ha escalado a la posición 8º en países de procedencia. Madrid lidera esta atracción. Denominándose, la “nueva Miami” entre los inversionistas de la región, con más de un millón de residentes de origen latinoamericano.
Por otra parte, solo entre 2019 y 2024, el capital latinoamericano en el mercado inmobiliario español multiplicó por veinticuatro su presencia. Una tendencia que todo anticipa seguirá al alza.
La encuesta de intenciones de inversión de CBRE para 2026 lo confirma. Por primera vez, España aparece como el destino inmobiliario más atractivo de Europa, desplazando al Reino Unido, Alemania y Francia.
Las condiciones financieras también son favorables, con financiamiento en España que oscila entre el 2,8% y el 3,5%, y se suman a un mercado que no está solo coyunturalmente activo. Mientras el Banco de España eleva el déficit estructural de vivienda a 750.000 unidades, concentrado en Madrid y otras cinco provincias, el INE anticipa la llegada de 4,25 millones de habitantes durante los próximos quince años.
En simple, la pregunta ya no es solamente si conviene invertir en ladrillo. Es si ese ladrillo permite construir patrimonio y disfrutar el presente.