
La amplia oferta de viviendas disponibles y una demanda aún contenida han evitado que estas presiones se reflejen de manera significativa en los precios finales para los compradores, según expertos.
Por Leonardo Núñez
El aumento en los precios de los materiales de construcción y de los combustibles continúa generando presión sobre los costos de desarrollo inmobiliario en Chile. Según estimaciones del sector, los costos de construcción han registrado incrementos que fluctúan entre un 5% y un 16,6%, impulsados principalmente por el encarecimiento de insumos, transporte y logística, según análisis desde Iconstruye.
Sin embargo, este escenario aún no se ha traducido en un alza significativa de los valores de las viviendas. La razón principal está en la elevada oferta disponible, especialmente en la Región Metropolitana, donde existen cerca de 60 mil unidades en stock, además de una demanda que todavía se mantiene por debajo de los niveles observados antes del ciclo de desaceleración que afectó al sector.
Desde el sector constructor advierten que el aumento en el valor del petróleo tiene efectos transversales sobre la cadena productiva, ya que influye tanto en el costo de diversos materiales como en los procesos de transporte, distribución y ejecución de obras.
En este contexto, las empresas han debido ajustar presupuestos, reevaluar cronogramas y analizar con mayor cautela la viabilidad financiera de futuras iniciativas.
La incertidumbre sobre la evolución de los costos se ha convertido en un factor relevante para la toma de decisiones, especialmente en proyectos que aún no inician su etapa de construcción.
Las proyecciones de la industria indican que, de mantenerse las actuales presiones sobre los mercados energéticos internacionales, los materiales de construcción podrían experimentar nuevas alzas de entre 6% y 9%, e incluso superar el 11% en escenarios más exigentes. Esto podría repercutir en los costos de desarrollo durante los próximos meses, particularmente en aquellas iniciativas que recién ingresen a su fase de ejecución.
Pese a este escenario, el mercado observa señales que podrían contribuir a una recuperación gradual de la actividad inmobiliaria. Entre ellas destacan los subsidios a las tasas de interés para la compra de viviendas, las medidas destinadas a estimular la inversión y una eventual mejora en las condiciones de financiamiento.
Los especialistas coinciden en que la evolución del mercado durante los próximos trimestres dependerá del equilibrio entre costos, acceso al crédito y capacidad de absorción del stock existente. Mientras la oferta continúe en niveles elevados, el traspaso de mayores costos a los precios de venta seguiría siendo limitado, aunque el desafío para las empresas estará en mantener la rentabilidad de los nuevos desarrollos.