
Los seguros de incendio y sismo vinculados a créditos hipotecarios alcanzan a 1.442.103 asegurados, según antecedentes recopilados por Ancla Seguros. Este gasto puede representar entre 3% y 10% del dividendo mensual y mantenerse durante buena parte del período de financiamiento.
Por Tomás Rodríguez Botto
Comprar una vivienda mediante un crédito hipotecario supone asumir un compromiso financiero que, en muchos casos, se extiende por más de 20 años. Durante ese período, el propietario no solo debe responder por el capital y los intereses del préstamo, sino también por distintos gastos asociados al financiamiento y a la protección del inmueble.
Entre ellos se encuentran los seguros vinculados al crédito. Los principales son el seguro de desgravamen y el de incendio y sismo. Mientras el primero busca cubrir el saldo de la deuda ante el fallecimiento del deudor y, dependiendo de la póliza, determinadas situaciones de invalidez, el segundo protege el inmueble hipotecado frente a los riesgos contemplados en la cobertura.
De acuerdo con antecedentes recopilados por Ancla Seguros a partir de información pública de la Comisión para el Mercado Financiero (CMF), el seguro de incendio y sismo puede representar aproximadamente entre 3% y 10% del dividendo mensual.
El universo involucrado supera los 1,4 millones de asegurados. La misma información estima un monto asegurado promedio de 2.426 UF por inmueble y sitúa el mercado asociado a estas coberturas en torno a $380 mil millones a $400 mil millones anuales.
La extensión de los créditos hace que diferencias relativamente pequeñas en el pago mensual puedan adquirir otra dimensión cuando se mantienen durante varios años. Un ejemplo referencial entregado por Ancla considera una propiedad de UF 7.000 cuyo seguro tiene un costo mensual cercano a $71.750.
Si ese monto disminuyera 30%, el pago bajaría a aproximadamente $50.225. La diferencia sería de $21.525 cada mes, equivalente a $258.300 en un año y a más de $2 millones en una década
El seguro de incendio y sismo no necesariamente debe permanecer bajo las mismas condiciones durante todo el período del crédito. La cobertura puede ser reemplazada mientras el financiamiento continúa vigente, siempre que la nueva póliza cumpla con los requisitos establecidos por la institución financiera.
“Muchas personas asumen que el seguro contratado junto al hipotecario debe mantenerse durante toda la vida del crédito, cuando en realidad el de incendio y sismo puede reemplazarse por otra alternativa más conveniente que cumpla con las exigencias específicas de la establecidas por la CMF.o. Como el seguro viene incorporado dentro del pago mensual, muchas veces pasa desapercibido”, explica Cristian Prieto, gerente de ventas de Ancla Seguros.
Según la empresa, a partir de los antecedentes revisados se han observado casos en que una alternativa individual equivalente permite reducir el costo entre 25% y 40%, manteniendo las condiciones de cobertura exigidas por la entidad financiera.
La eventual sustitución requiere que la nueva póliza considere los montos asegurados, coberturas y demás condiciones solicitadas para reemplazar el seguro vigente.
El costo adquiere otra dimensión cuando el inmueble fue comprado como inversión. En estos casos, el propietario debe considerar el dividendo y los gastos asociados al crédito frente al ingreso que obtiene mensualmente por el arriendo.
Antecedentes de Diario Financiero recopilados por Ancla muestran diferencias entre ambos valores en algunas comunas de Santiago. Bajo un escenario de 20% de pie, un plazo de 30 años y una tasa de 4,06%, la diferencia estimada entre arriendo y dividendo alcanza a -$55.000 mensuales en Las Condes, -$70.000 en Providencia y -$113.000 en Ñuñoa.
En un caso donde la diferencia entre ambos conceptos sea de $60.000 mensuales, una reducción de $20.000 en el seguro disminuiría esa brecha en un tercio.