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3 agosto, 2025 /

China redibuja sus ciudades: Fin del auge constructivo y apuesta por renovación sostenible

Tras décadas de expansión acelerada, el gobierno impulsa una estrategia centrada en el mejoramiento urbano, renovación de zonas antiguas y diseño sostenible, alejándose del antiguo modelo.

Por Leonardo Núñez

Durante más de treinta años, China lideró uno de los ciclos de urbanización más intensos del planeta. Miles de torres, barrios enteros y ciudades nuevas fueron levantadas para responder a un crecimiento económico sin precedentes y a un masivo desplazamiento del campo a la ciudad.

Pero hoy, en un giro histórico, el país asiático anuncia el fin de ese modelo y el inicio de una nueva etapa: la regeneración urbana sostenible.

La decisión fue comunicada tras la Central Urban Work Conference 2025, en la que el Consejo de Estado definió una nueva hoja de ruta centrada en la renovación de viviendas antiguas, la densificación controlada y el urbanismo verde. “Es momento de priorizar la calidad, la sostenibilidad y el bienestar de las personas”, señaló el primer ministro Li Qiang.

El nuevo plan gubernamental se basa en tres ejes centrales: renovación de zonas antiguas, reutilización habitacional y planificación ecológica. En lugar de levantar más viviendas, muchas de las cuales permanecen vacías, el Estado busca revitalizar comunidades existentes, mejorar infraestructuras deterioradas y facilitar el acceso a servicios básicos y transporte.

Entre 2019 y 2024 se rehabilitaron 280.000 comunidades urbanas, beneficiando a más de 120 millones de personas. Ahora, el objetivo es renovar todas las viviendas construidas antes del año 2000 de aquí a 2025, según China Daily.

En paralelo, ciudades como Hangzhou, Nanjing y Chengdu ya implementan pilotos de barrios inteligentes que integran eficiencia energética, vegetación urbana y movilidad sostenible. Estas medidas buscan reducir la huella ambiental de las ciudades y adaptarlas a los nuevos patrones demográficos y económicos.

Crisis inmobiliaria como detonante

El cambio de enfoque también responde a una creciente crisis en el sector inmobiliario chino. El colapso de gigantes como Evergrande y Country Garden, sumado a una fuerte desaceleración en las ventas, ha puesto en evidencia los límites del modelo expansivo. Según el Ministerio de Vivienda, las transacciones de propiedades cayeron un 17 % interanual en el primer semestre de 2025 en urbes como Shenzhen y Tianjin (MERICS).

Para evitar un colapso sistémico, el gobierno ha puesto en marcha instrumentos de financiamiento para renovación urbana, incluyendo bonos especiales, fondos públicos y alianzas con capital privado, orientados a transformar barrios ya construidos en entornos más seguros, conectados y habitables.

El nuevo paradigma urbano chino se alinea con conceptos globales como la “ciudad de 15 minutos”, promoviendo que los ciudadanos puedan vivir, trabajar y acceder a servicios esenciales sin necesidad de largos desplazamientos. Esta visión incluye parques integrados, transporte eléctrico, centros comunitarios y revalorización del patrimonio local.

Para Julia Xue, investigadora del China Urban Planning Institute, el cambio no es solo técnico, sino también cultural: “China está transitando desde una lógica de ‘crecimiento por expansión’ hacia un urbanismo del bienestar. Eso implica repensar el uso del suelo, recuperar identidad local y promover ciudades más resilientes”, afirmó en declaraciones recogidas por The Guardian.

Este enfoque fue reforzado por el propio Consejo de Estado en su documento de cierre de la conferencia, donde se limitaron expresamente los megaproyectos sin sentido, los rascacielos excesivos y las “ciudades vacías”, en favor de una planificación más humana y contextualizada.

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